Sudáfrica 2010 fue el nacimiento de una leyenda que cambió el fútbol para siempre
El 11 de julio de 2010 en el Soccer City de Johannesburgo España vivió la noche más gloriosa de su historia futbolística hasta ese momento. La final ante Países Bajos fue un partido tenso, físico y lleno de fricciones que no se decidió en los 90 minutos reglamentarios sino en la prórroga, cuando Andrés Iniesta recibió un pase de Cesc Fàbregas en el minuto 116 y definió con la calma del que sabe que ese momento es para él. El gol de Iniesta fue el más importante en la historia del fútbol español y convirtió a una generación que llevaba años dominando la escena internacional en la primera selección española campeona del mundo. Vicente del Bosque levantó la copa como el técnico que supo manejar un vestuario lleno de egos y talentos con la inteligencia y la tranquilidad que lo caracterizan.
Lo que hacía especial aquella España de 2010 era su identidad de juego: el tiquitaca que Xavi e Iniesta ejecutaban a la perfección con Busquets como ancla defensiva y David Villa como goleador era revolucionario y transformó el fútbol mundial durante los años siguientes. Antes de ganar el Mundial la Roja ya había conquistado la Eurocopa 2008 en Viena con el gol de Torres ante Alemania, y después vendría la Euro 2012 en Kiev con la goleada histórica 4-0 a Italia. Tres títulos consecutivos entre 2008 y 2012 que convirtieron a aquella generación de Xavi, Iniesta, Casillas, Villa, Puyol, Ramos, Alonso y Torres en la más grande de la historia del fútbol europeo hasta que llegó la generación de Lamine Yamal y Pedri a igualar y superar esa hazaña en 2026 con un cuarto título que cerró el círculo más hermoso del fútbol español.
