El MetLife Stadium de Nueva Jersey fue testigo el domingo 19 de julio de una de las finales más tensas y tácticas que ha dado una Copa del Mundo. España y Argentina jugaron 90 minutos de una intensidad extraordinaria pero con pocas ocasiones claras: la Albiceleste apostó por una defensa hermética que anuló a Lamine Yamal con marcaje doble durante todo el partido, mientras que Dibu Martínez fue el muro que impidió que España abriera el marcador en un primer tiempo donde los europeos dominaron la posesión sin encontrar el camino al gol. El drama llegó cuando Enzo Fernández fue expulsado en los minutos finales del tiempo reglamentario con el marcador aún en cero, dejando a Argentina con diez hombres y con la prórroga por delante.

Fue en la prórroga donde España aprovechó la ventaja numérica y donde Ferran Torres escribió su nombre en la historia para siempre: ingresó desde el banco, recibió el balón dentro del área y con un zurdazo cruzado preciso venció a Dibu Martínez para el 1-0 definitivo que convirtió a España en campeona del mundo por segunda vez, igualando el título de Sudáfrica 2010. Rodri fue elegido el Balón de Oro del torneo como el mejor jugador, Unai Simón terminó el Mundial sin haber recibido un solo gol en toda la competición estableciendo un récord histórico, y Luis de la Fuente levantó el trofeo con lágrimas en los ojos declarando que la felicidad debe ser algo así. Argentina se va del torneo con la cabeza alta después de haber llegado a la final como campeona vigente, pero España fue mejor en el partido más importante del año.