El Xeneize debuta en el Clausura en la cancha más incómoda que le podían dar con la Copa Sudamericana también en la cabeza
Boca Juniors de Rodolfo Arruabarrena arranca el Torneo Clausura 2026 en el Guillermo Laza de Nueva Pompeya con el desafío de demostrar que el segundo ciclo del Vasco al frente del equipo tiene los argumentos para pelear el título que el club lleva varios semestres sin ganar. Arruabarrena llegó al club con la credencial de haber dirigido al Xeneize en una etapa anterior y con la confianza de una directiva que apostó por la continuidad de un proceso conocido en lugar de arriesgar con un técnico nuevo. Los primeros resultados fueron positivos: victoria ante Sarmiento en Copa Argentina y triunfo ante O’Higgins por la Copa Sudamericana antes del debut liguero, lo que le da al equipo la confianza de arrancar el Clausura con buenas sensaciones aunque con el desgaste acumulado de dos partidos exigentes en pocos días.
La gestión del plantel es el gran desafío de Arruabarrena esta noche: Boca tiene la vuelta ante O’Higgins en Rancagua el próximo jueves por la Copa Sudamericana y no puede comprometer físicamente a sus titulares más importantes en el Guillermo Laza. Las rotaciones son inevitables y el técnico tendrá que encontrar el equilibrio entre competir con seriedad en el Clausura sin quemar a los jugadores que necesita para el partido continental. Zeballos, Paredes y Belmonte como las figuras más determinantes del equipo llegarán al partido con minutos administrados, y esta noche en el estadio del Malevo donde Independiente y River cayeron derrotados Boca tiene la obligación de no regalar puntos en la primera fecha de un Clausura que el Xeneize necesita ganar para volver a la cima del fútbol argentino.
