El Mundial 2026 tendrá varios cruces capaces de paralizar al planeta fútbol desde la fase de grupos, pero pocos generan tanta expectativa como el enfrentamiento entre Brasil y Marruecos en el MetLife Stadium de New Jersey.

Por historia, contexto, figuras y necesidad competitiva, Brasil frente a Marruecos promete ser mucho más que uno de los mejores partidos de la fase de grupos. Puede ser el encuentro que marque el rumbo del Grupo C y uno de los primeros grandes puntos de inflexión del Mundial 2026.

No será solamente un choque entre dos selecciones fuertes. Será un partido con peso real en el desarrollo del Grupo C y posiblemente en todo el cuadro final del Mundial. Ambos llegan como favoritos para avanzar a la siguiente ronda por encima de Escocia y Haití, por lo que este enfrentamiento podría terminar definiendo quién se queda con el primer puesto y quién deberá atravesar un camino mucho más complejo en las fases eliminatorias.

En un Mundial con formato ampliado y grupos más exigentes, terminar primero ya no es solo un detalle estadístico: puede cambiar completamente el destino de una selección. El ganador de este duelo dará un paso enorme hacia los octavos de final y, además, evitaría cruzarse prematuramente con potencias europeas como Países Bajos, gran candidata a liderar el Grupo F.

Expectativas

El que pierda, en cambio, quedará obligado a ganar sus dos partidos restantes bajo máxima presión. Ese contexto convierte el partido en mucho más que un simple estreno mundialista. Será un examen emocional, táctico y futbolístico para dos equipos que llegan con ambiciones muy altas.

El primero que golpee puede ganar confianza, autoridad y tranquilidad para el resto del torneo. El que falle tendrá que convivir con la tensión desde el inicio y posiblemente afrontar un camino mucho más duro hacia las rondas decisivas.

La principal apuesta del entrenador parece estar en la experiencia de los laterales Danilo y Alex Sandro, además de una columna vertebral liderada por Casemiro, Marquinhos y Vinicius, uno de los futbolistas llamados a comandar el ataque brasileño durante el torneo.

La alineación que perfila Ancelotti para el estreno estaría conformada por: Alisson; Danilo, Marquinhos, Gabriel Magalhães y Alex Sandro; Casemiro y Bruno Guimarães; Raphinha, Lucas Paquetá y Vinicius Júnior; Matheus Cunha.

Brasil buscará comenzar con victoria en un grupo que también integran Escocia y Haití. Sin embargo, el primer examen no será sencillo, pues Marruecos llega con el cartel de ser uno de los equipos más sólidos de los últimos años y aspira a convertirse en protagonista de la competición.

Firmeza táctica

Del otro lado estará una Marruecos que hace tiempo dejó de ser considerada una sorpresa. El histórico cuarto puesto conseguido en Qatar 2022 modificó la percepción internacional sobre el fútbol marroquí. Aquel equipo eliminó a gigantes europeos como España y Portugal, compitió de igual a igual frente a Francia y mostró una fortaleza táctica pocas veces vista en una selección africana.

Lejos de conformarse con aquella actuación, Marruecos siguió creciendo. La continuidad del proyecto, la experiencia acumulada y la aparición de nuevas figuras consolidaron a los Leones del Atlas como una selección preparada para competir contra cualquiera.

Achraf Hakimi simboliza perfectamente la identidad de este equipo: intensidad, personalidad y competitividad. Pero el lateral no está solo. Futbolistas como Brahim Díaz, Yassine Bounou y Youssef En-Nesyri forman parte de un plantel con experiencia europea, poder físico y capacidad para incomodar a cualquier potencia. La lesión de Abdessamad Ezzalzouli fue un golpe que el equipo puede soportar.