El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), suspendió temporalmente la emisión de Documentos Zoosanitarios de Importación (DZI) para aves vivas, sus productos y subproductos de riesgo susceptibles de transmitir la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP), procedentes de la República Federativa de Brasil.

Esta medida preventiva se adopta luego de que el pasado 15 de mayo de 2025, el Servicio Veterinario Oficial de Brasil confirmara un foco de IAAP en una explotación de aves reproductoras en el estado de Rio Grande do Sul. Ante la gravedad del brote, y conforme a las normativas nacionales e internacionales, el ICA actúa con el objetivo de proteger la sanidad aviar del país y mantener el estatus de Colombia como territorio libre de esta enfermedad desde el año 2011.

Colombia importa de Brasil principalmente huevos fértiles y pollitos de un día de nacidos, que son fundamentales para el abastecimiento de la cadena avícola nacional. La suspensión de estos productos responde al compromiso del Instituto con la prevención y el control de enfermedades que puedan afectar la producción avícola y la seguridad alimentaria del país.

“La Influenza Aviar de Alta Patogenicidad representa una amenaza severa para la industria avícola nacional, por sus altos índices de morbilidad, mortalidad y restricciones comerciales”, indicó Paula Andrea Cepeda Rodríguez, gerente general del ICA. “Por eso, aplicamos medidas zoosanitarias inmediatas que nos permitan evitar la introducción y propagación del virus en el territorio nacional”.

La gerente también señaló que ha establecido comunicación directa con su homólogo en Brasil, solicitando información técnica detallada sobre el caso reportado. “Lo más importante para nosotros es garantizar el abastecimiento del país sin poner en riesgo la sanidad aviar nacional. Por eso, hemos actuado de manera preventiva, mientras avanzamos en el análisis de la situación con las autoridades sanitarias brasileñas”, explicó Paula Cepeda.

La resolución se expidió en el marco de las facultades que tiene el ICA, como autoridad nacional en sanidad agropecuaria, conforme a lo dispuesto por el decreto 1071 de 2015 y otras normativas vigentes que respaldan su papel como responsable de proteger la salud animal del país.

El Instituto Colombiano Agropecuario invita a los productores, importadores y demás actores del sector avícola a mantenerse informados a través de los canales oficiales del Instituto, y reitera su compromiso con la protección de la producción avícola colombiana y la seguridad alimentaria del país.

Te puede interesar

Por qué muchos proyectos de reforestación fracasaron en el Sáhara y el SahelDurante décadas, distintos programas apostaron por la plantación masiva de árboles para frenar el avance de la desertificación en el Sahel, la franja de transición situada entre el desierto del Sáhara y las sabanas africanas. Sin embargo, muchos de estos intentos no lograron los resultados esperados porque las condiciones del terreno dificultaban enormemente la supervivencia de los árboles jóvenes.Uno de los principales problemas era el estado del suelo. En numerosas zonas, la superficie se había endurecido tanto que el agua de lluvia apenas conseguía infiltrarse. En lugar de ser absorbida por la tierra, el agua escurría rápidamente o se evaporaba debido a las altas temperaturas, dejando a las semillas y a los árboles recién plantados sin la humedad necesaria para desarrollarse.A ello se sumaban otros factores, como las escasas precipitaciones, el intenso calor y los elevados costes de mantenimiento de los programas de reforestación. Sin un riego constante y unas condiciones favorables durante los primeros años, gran parte de los árboles terminaban muriendo antes de consolidarse, reduciendo considerablemente la eficacia de estas iniciativas.Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después – Por qué muchos proyectos de reforestación fracasaron en el Sáhara y el Sahel500 tortugas gigantes consiguieron regenerar un terreno árido en solo cinco añosLa clave de este experimento no estaba en que las tortugas plantaran vegetación, sino en el papel que desempeñan dentro del ecosistema. A medida que se desplazaban por el terreno, removían ligeramente la superficie y dispersaban semillas a través de sus excrementos. Este proceso favorecía que distintas especies vegetales pudieran colonizar áreas donde antes apenas crecían plantas.Además, la materia orgánica aportada por sus excrementos mejoraba progresivamente la fertilidad del suelo. Con el paso del tiempo, la tierra fue reteniendo mejor la humedad y ofreciendo unas condiciones mucho más favorables para que germinaran semillas ya presentes en el entorno o transportadas por las propias tortugas.Cinco años después del inicio del proyecto, los investigadores observaron la aparición de zonas verdes en lugares donde anteriormente predominaba un paisaje prácticamente cubierto de arena. Aunque el experimento no convirtió el Sáhara en un bosque, sí demostró que recuperar determinadas funciones ecológicas puede acelerar la regeneración natural del terreno y complementar otras estrategias de restauración ambiental.Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después – 500 tortugas gigantes consiguieron regenerar un terreno árido en solo cinco añosCómo las madrigueras de las tortugas mejoran el suelo y favorecen la recuperación de la biodiversidadUna de las características más llamativas de la tortuga espolada africana (Centrochelys sulcata) es su capacidad para excavar madrigueras de entre 10 y 15 metros de profundidad. Estos refugios le permiten escapar de las temperaturas extremas del Sahel, donde el calor durante el día puede ser asfixiante y las noches registran un fuerte descenso de la temperatura.Sin embargo, estas excavaciones tienen un efecto que va mucho más allá de la supervivencia del animal. Al romper la costra endurecida que cubre el suelo, las madrigueras facilitan que el agua de lluvia se infiltre en profundidad en lugar de escurrirse por la superficie. Como consecuencia, el terreno retiene la humedad durante más tiempo y se crean pequeñas zonas con condiciones mucho más favorables para el crecimiento de la vegetación.Este cambio también genera un microhábitat donde comienzan a proliferar insectos, microorganismos y otras formas de vida que apenas podían establecerse en un suelo completamente seco. A medida que aumenta la actividad biológica, las semillas encuentran un entorno más adecuado para germinar y aparecen nuevas plantas que, con el tiempo, atraen a aves y pequeños vertebrados. El resultado es una recuperación progresiva de la biodiversidad en áreas que hasta entonces apenas albergaban vida.El papel clave de los animales en la recuperación de los ecosistemasLos resultados obtenidos con las tortugas refuerzan una idea que cada vez tiene más peso entre los expertos en restauración ambiental: recuperar un ecosistema no siempre consiste en plantar más árboles. En muchos casos, restablecer los procesos naturales que mantienen el equilibrio del terreno puede ser una estrategia más eficaz, económica y sostenible a largo plazo.La experiencia demuestra que determinadas especies animales desempeñan un papel fundamental en la regeneración del paisaje. Al dispersar semillas, aportar materia orgánica y modificar el suelo de forma natural, contribuyen a crear las condiciones necesarias para que la vegetación vuelva a establecerse