Una de las operaciones más contundentes contra el narcotráfico registradas en los últimos meses en el departamento de Nariño permitió la ubicación y destrucción de un gigantesco laboratorio para el procesamiento de clorhidrato de cocaína que operaba en zona rural del municipio de Potosí.

El resultado fue dado a conocer por el brigadier general Juan José Guzmán Ramírez, comandante de la Vigésima Tercera Brigada del Ejército Nacional, quien destacó la importancia de este golpe contra las economías ilícitas que financian a grupos armados ilegales con presencia en el sur del país.

La operación se desarrolló en la vereda Los Alisos, donde soldados del Batallón Especial Energético y Vial N.° 20, en coordinación con unidades de la Policía Nacional y agentes de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA), adelantaban labores de registro y control militar.

Megalaboratorio

Durante las inspecciones realizadas en la zona, las tropas localizaron una compleja infraestructura utilizada para el procesamiento de grandes cantidades de clorhidrato de cocaína.

Según el reporte oficial, dentro del laboratorio fueron halladas aproximadamente 2,5 toneladas del estupefaciente listas para su comercialización, además de 650 galones de insumos líquidos y 420 kilogramos de insumos sólidos empleados en la producción del alcaloide.

Las dimensiones de la estructura evidenciaban una importante capacidad logística para el procesamiento y almacenamiento de droga, lo que la convertía en una pieza clave dentro de las rutas del narcotráfico que operan en esta región del país.

De acuerdo con información recopilada por los organismos de inteligencia militar, este laboratorio tendría una capacidad de producción cercana a tres toneladas mensuales de clorhidrato de cocaína.

Las autoridades señalaron que la infraestructura ilegal presuntamente pertenecería al grupo armado organizado residual conocido como Estructura Comandos de Frontera, organización que mantiene presencia en diferentes sectores estratégicos del departamento de Nariño y zonas cercanas a la frontera con Ecuador.

Los investigadores consideran que el complejo era utilizado como uno de los principales centros de procesamiento para abastecer corredores del narcotráfico con destino a mercados internacionales.

Según las autoridades, la droga producida en este laboratorio tendría como destino inicial sectores cercanos al municipio de Ipiales, desde donde posteriormente sería movilizada hacia territorio ecuatoriano.

Desde la frontera, el cargamento sería enviado a diferentes mercados ilegales de Centroamérica y Estados Unidos, donde alcanza valores millonarios que terminan fortaleciendo las finanzas de organizaciones criminales. Por esta razón, las autoridades consideran que la destrucción de esta infraestructura representa un golpe estratégico contra las redes dedicadas al tráfico internacional de estupefacientes.