Por: Fernando Alexis Jiménez

La capital vallecaucana escenario de una nueva edición del Festival Internacional de Teatro, con 400 artistas en escena.

Las primeras puestas en escena que vi, fueron en Vijes. En el entonces Teatro María de Hinestroza. Por aquella época actuaban de forma empírica, pero magistral, Patricia y Milena Quintero, María Eugenia Collazos y otros aficionados más que escapan de mi memoria. De hecho, la primera obra, fue “El estado de sitio”, del escritor y dramaturgo francés, Albert Camus.

Trabajaban con las uñas, pero hacían buenas representaciones que se ganaban el aplauso de los vijeños entusiastas que soñaban, alguna vez, con ver a los actores en cine o en televisión, privilegio que solo alcanzó Marleyda Soto Ríos, una de las protagonistas de Cien Años de Soledad en la versión de Netflix.

Desde ese entonces, en la década de los ochenta, hasta el nacimiento de “El teatro vive”, de mis coterráneos Luis Eduardo Jiménez y Ana Rosario Grisales, ha corrido mucha agua bajo el puente. En mi tierra las nuevas generaciones no se apostaron a las tablas. Pero desde esos tiempos, mi pasión por el arte.

De ahí que tengo presupuestado no perderme ninguna de las obras del Festival Internacional de Teatro de Cali (FITCali) que se prolongará hasta el próximo 14 de junio. Todo un acontecimiento.

En los once días de programación, hay programadas más de 80 funciones con alrededor de 400 artistas en escena. La capital vallecaucana asume buena parte del protagonismo con 25 montajes locales.

¿Y la participación nacional? Muy buena. Diez obras nacionales de colectivos de Bogotá, Medellín, Valledupar y Riohacha, entre otros. La cuota internacional corresponde, en esta ocasión, a Brasil, Argentina y Bolivia.

Insisto, todo un acontecimiento. Espectáculos artísticos asequible a todos. Como para no perderse la programación.

Hacer teatro es todo un arte, pero, además, una afición quijotesca”, me dijo el profe Luis Eduardo Jiménez al reconocer que muchos colectivos sobreviven más por terquedad y adicción al arte, que por ingresos. “A veces, en las casas escénicas, no entran sino cuatro espectadores y con todo, hay que seguir adelante. No es asunto de plata, sino de amor al arte”, me dijo.

@CrónicasdeMacondo