Caminar mientras se mira el celular parece una acción cotidiana e inofensiva, pero la evidencia científica muestra que combinar ambas actividades obliga al cerebro a repartir su atención entre desplazarse y procesar información en la pantalla. Esta situación puede modificar la manera de caminar y aumentar la carga cognitiva asociada al desplazamiento.
Uno de los principales efectos se observa en la velocidad de la marcha. Una revisión sistemática de diferentes estudios encontró que actividades que requieren mayor concentración, como leer mensajes o escribir mientras se camina, pueden reducir significativamente la velocidad y modificar parámetros relacionados con los pasos.
El problema está relacionado con la necesidad de realizar dos tareas simultáneamente. Cuando una persona concentra la mirada en la pantalla, dispone de menos recursos de atención para observar el entorno, detectar obstáculos y mantener una marcha natural. Por ello, el cuerpo puede adoptar estrategias para caminar de manera más cautelosa y estable.
La investigación también ha encontrado modificaciones en otros aspectos de la marcha, como la longitud de los pasos y el ancho de la base de sustentación. Estos cambios pueden ser especialmente importantes cuando la persona camina por lugares con obstáculos, escaleras o superficies irregulares.
No todas las actividades con el celular tienen el mismo efecto. Leer y escribir suelen representar una mayor carga cognitiva que hablar por teléfono o realizar tareas sencillas, debido a que requieren coordinar la visión, el procesamiento de información y los movimientos de las manos mientras se mantiene el desplazamiento.
Esta competencia por los recursos de atención también puede afectar la percepción del entorno. Una persona concentrada en una conversación, un mensaje o un video puede tardar más en reaccionar ante un peatón, un vehículo, un desnivel o cualquier otro elemento inesperado que aparezca en su camino.
Además de las modificaciones físicas, el uso constante del teléfono puede contribuir a una mayor sobrecarga mental. Las notificaciones, mensajes y estímulos digitales mantienen al cerebro en un estado de atención continua, mientras caminar debería permitir una interacción más directa con el entorno y una menor demanda de información.
Los estudios no indican que mirar ocasionalmente el celular mientras se camina vaya a provocar necesariamente un problema de salud. Sin embargo, sí muestran que la combinación de ambas actividades puede alterar la marcha y reducir determinadas capacidades de desplazamiento, especialmente cuando la tarea digital exige concentración.
Por ello, una recomendación sencilla es reservar el uso del celular para momentos en los que sea posible detenerse. Caminar con la atención puesta en el entorno no solo mejora la seguridad, sino que permite que el cuerpo mantenga una marcha más natural y que el cerebro no tenga que dividir constantemente sus recursos entre la pantalla y el camino.
