La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos vuelve a enfrentar un periodo de tensión debido a los nuevos aranceles anunciados por la administración de Donald Trump. Las medidas afectarían especialmente a sectores industriales vinculados con vehículos y acero.
El Gobierno canadiense analiza sus opciones mientras empresarios y exportadores estudian el posible impacto sobre sus operaciones. La incertidumbre también puede repercutir sobre consumidores de ambos países debido al aumento de costos en determinados productos.
Los dos gobiernos mantienen abierta la posibilidad de negociar, aunque las diferencias comerciales amenazan con convertirse nuevamente en uno de los principales puntos de fricción entre los socios norteamericanos.
