El cáncer se mantiene como uno de los principales desafíos de salud pública en Colombia. Las cifras más recientes reflejan un crecimiento sostenido en el número de personas diagnosticadas y atendidas, en un contexto donde todavía existen dificultades estructurales que influyen en la oportunidad y continuidad de los tratamientos.
Según la Cuenta de Alto Costo (CAC), con corte al 31 de octubre de 2025, 782.868 casos de cáncer recibieron atención en el país. Entre los tipos con mayor prevalencia se encuentran el cáncer de mama, próstata, colon y recto, cérvix y estómago, que concentran una proporción significativa de los registros.
En cuanto a los casos nuevos del periodo 2025 —comprendido entre el 2 de enero de 2024 y el 1 de enero de 2025— la CAC reportó una mediana de 35 días entre la sospecha médica y la confirmación diagnóstica. Asimismo, la mediana de tiempo entre el diagnóstico y el inicio del primer tratamiento (cirugía, terapias sistémicas o radioterapia) fue de 51 días.
Especialistas advierten que estos intervalos, sumados al envejecimiento poblacional y a la detección en etapas avanzadas, pueden incidir en los resultados clínicos. Aunque los datos consolidados de mortalidad para 2025 aún están en cierre, en los últimos años más de 30.000 personas han fallecido anualmente en Colombia por esta enfermedad, lo que representa entre 80 y 90 muertes diarias en promedio.
El papel de la historia clínica digital
En este panorama, la gestión de la información médica se ha convertido en un componente estratégico de la atención oncológica. Los pacientes con cáncer suelen requerir múltiples consultas, tratamientos prolongados, estudios especializados y seguimiento continuo por parte de diferentes profesionales de la salud.
Para Dorian Rallón Galvis, CEO de Biofile “Suite profesional para prestadores de salud” y especialista en el desarrollo de historias clínicas digitales, la interoperabilidad es un elemento determinante. “En un país donde el cáncer sigue cobrando miles de vidas cada año, una historia clínica digital interoperable puede marcar la diferencia entre una atención fragmentada y un sistema de salud que realmente acompañe al paciente en cada etapa de su enfermedad”.
De acuerdo con el experto, la historia clínica electrónica no solo centraliza diagnósticos, resultados de laboratorio, imágenes diagnósticas, esquemas de tratamiento, antecedentes y evolución clínica, sino que facilita la toma de decisiones oportunas.
En ese sentido, señala: “el valor de la información médica, registrada en las historias clínicas de un paciente oncológico depende de que esta información pueda ser consultada por los distintos actores del sistema de salud que intervienen en la atención del paciente y les permita una información completa y que alivie el estrés del personal de la salud por la falta o demora en la consulta por que la información no se puede consultar entre diferentes especialistas. Cuando la información no está disponible o se encuentra fragmentada entre instituciones, aumentan los riesgos de errores médicos, duplicación de exámenes y retrasos en decisiones clínicas críticas”.
Interoperabilidad y continuidad del tratamiento
La interoperabilidad se refiere a la capacidad de los sistemas de información en salud para intercambiar datos de manera segura, estandarizada y oportuna. En la práctica, implica que la historia clínica pueda ser consultada —con las debidas autorizaciones— sin importar la EPS, la IPS o la ciudad donde el paciente reciba atención.
Aunque el país cuenta con un marco normativo que promueve la digitalización del sistema de salud y el uso obligatorio de historias clínicas electrónicas, persisten desafíos en la integración efectiva de la información entre instituciones.
Para los especialistas, fortalecer estos procesos no solo optimiza la gestión administrativa, sino que también impacta de manera directa la calidad de la atención, la adherencia a los tratamientos y la participación activa del paciente en su proceso terapéutico.
En un escenario donde el cáncer continúa representando una carga significativa para el sistema de salud, garantizar información clínica completa, disponible y compartida oportunamente se perfila como una de las acciones clave para mejorar los resultados y la experiencia de los pacientes en el país.
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