Hombre encuentra cueva con una ciudad subterránea

La historia parece peliculesca y hasta increíble. Pero sucedió en la vida real, y por motivos muy concretos. El hombre encontró dicha ciudad

septiembre 25, 2022 | 7:56 am
Cueva y ciudad subterranea
Cueva y ciudad subterranea

La historia recuerda por momentos a la trama de la película «¿Quieres ser John Malkovic?», en la que una pareja descubre una ciudad sin registro historico, el cual resulta ser un portal insólito detrás de un mueble y en el cual, en su interior había una caverna. Pero sucedió en la vida real, en una ciudad de Capadocia, región histórica de Anatolia, Turquía.

Se trata de una zona conocida por sus paisajes y por las famosas «chimeneas fantásticas»: pilares formados por la erosión natural de la roca volcánica que domina su superficie.

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Dichas formaciones de las cavernas subterráneas de Capadocia, fueron aprovechadas por los habitantes, a fin de resguardarse de los numerosos ataques rivales. Construidas adaptando la suave consistencia del material volcánico en Anatolia, también fueron convertidas en almacenes y capillas. Algunos arqueólogos creen que fueron los hititas los primeros en realizar tales construcciones. Otros suponen que fueron los frigios, y otros más, que las obras de deben a los cristianos del siglo V de nuestra era.

El portal se abrió con un martillo

Como sea, un anónimo personaje de la ciudad de Derinkuyu descubrió por casualidad uno de los asentamientos subterráneos más grandes conocidos en Capadocia. Cuenta la historia que el hombre buscaba hacer trabajos de renovación y ampliación en el sótano de su vivienda en Derinkuyu y que, al martillar en cierto punto, se abrió un resquicio hacia una de las ciudades subterráneas más grandes e impresionantes de la región.

A la postre, se estableció que el asentamiento descubierto por el hombre cuya identidad por desgracia no quedó asentada en ningún registro era una vasta ciudad de 18 niveles, que alcanzaba los 76 metros de profundidad. Se calcula que la ciudad subterránea de Derinkuyu, la más grande descubierta en Anatolia hasta la fecha, tenía capacidad para albergar hasta 20.000 personas.

Almacenes y cárceles bajo tierra

¿Y cómo se garantizaba que todas tuvieran suficiente oxígeno para respirar y sobrevivir? En las excavaciones posteriores al descubrimiento, se estableció que la ciudad subterránea contemplaba una serie de orificios de cerca de 10 centímetros que servían como respiraderos. Mediante canalizaciones que se extendían por los primeros niveles de las cavernas, se lograba conseguir suministro de aire respirable.

Si bien se cree que la principal función de las cavernas era la defensa contra fuerzas rivales, también se piensa que se trataba de refugios contra el clima extremo, en una zona de inviernos gélidos y veranos de calor inclemente. Hoy, las ciudades subterráneas son una de las principales atracciones turísticas de Capadocia y de Derinkuyu. Pero ni los turistas ni los arqueólogos quizá ni se hubiesen percatado de todo su valor histórico, sin aquel hombre que de un martillazo abrió el portal hacia ese mundo extraordinario.