La Asamblea General busca reunir a instituciones, organizaciones, academia, sector privado y ciudadanía para coordinar una agenda común frente a los desafíos ambientales de Nariño.
La educación ambiental no se limita a enseñar cómo separar residuos o ahorrar agua. También busca que las comunidades comprendan los problemas ambientales de sus territorios y participen en las decisiones y acciones necesarias para enfrentarlos.
Con ese propósito, el Comité Interinstitucional de Educación Ambiental, CIDEA Nariño, realizará este jueves 13 de agosto su Asamblea General, un espacio previsto para reunir a diferentes sectores alrededor de una misma discusión: cómo fortalecer la educación ambiental en el departamento y convertirla en una herramienta para la protección del territorio.
La jornada se desarrollará entre las 8:00 de la mañana y las 12:00 del mediodía, en el auditorio de la Cámara de Comercio de Pasto, con posibilidad de participación presencial y conexión virtual.
¿Para qué sirve el CIDEA?
Los CIDEA son espacios de coordinación en los que diferentes entidades y sectores pueden trabajar de manera conjunta en torno a la educación ambiental. Su importancia está en evitar que las iniciativas se desarrollen de manera aislada y en buscar que las acciones educativas respondan a las necesidades reales de cada territorio.
En un departamento como Nariño, donde confluyen ecosistemas estratégicos, zonas rurales, áreas urbanas y comunidades con diferentes formas de relación con la naturaleza, los retos ambientales no son iguales en todos los municipios.
La contaminación de fuentes hídricas, la pérdida de cobertura vegetal, el manejo de residuos, los incendios forestales, la protección de la biodiversidad y los efectos del cambio climático requieren, además de medidas técnicas y de control, procesos de formación que permitan modificar comportamientos y fortalecer la participación ciudadana.
Por eso, una agenda departamental de educación ambiental puede ayudar a conectar el trabajo de instituciones educativas, entidades públicas, organizaciones comunitarias, universidades, empresas y ciudadanía.
Una agenda construida entre varios sectores
La Asamblea General plantea precisamente abrir ese diálogo. Los participantes podrán aportar experiencias, identificar necesidades y proponer acciones que permitan fortalecer los procesos de educación ambiental en Nariño.
La participación de la academia puede aportar conocimiento e investigación, las organizaciones sociales y comunitarias ofrecen su experiencia directa en los territorios, mientras que las instituciones y el sector privado pueden contribuir a la implementación de programas y acciones concretas.
La ciudadanía también tiene un papel relevante, porque muchos de los problemas ambientales se relacionan directamente con decisiones y prácticas cotidianas.
El encuentro busca, en ese sentido, avanzar de las actividades aisladas hacia una agenda conjunta de educación ambiental, con mayor articulación entre quienes trabajan por la protección del territorio.
La Asamblea se realizará el 13 de agosto de 2026, de 8:00 a. m. a 12:00 m., en la Cámara de Comercio de Pasto y contará con modalidad presencial y conexión virtual.
Más que una reunión institucional, el propósito es poner en común conocimientos y experiencias para responder una pregunta que resulta cada vez más urgente: ¿cómo lograr que la educación ambiental deje de ser un tema ocasional y se convierta en una herramienta permanente para cuidar el territorio de Nariño?
