Hay un plan familiar: ver los videos de mala calidad. Son esas fotos de un pasado que incluso no puedes recordar, y siempre esta esa persona que se desvaneció en los momentos. Incluso no se cree lo que se ve, esa inocencia, esa alegría, esa energía y positivismo que emanaban son contrastadas con el ser que lo ve ahora, que solo trata de sobrevivir un día más. Porque el de la foto ya no soy yo.
Es un hermoso y triste momento, como una vieja sesión de jazz, «speak like a child«, imitando una escala mayor en piano de forma lenta y cálida, ligado a la nostalgia. Quizás sea la sinfonía universal creando una melodía para la revelación del pasado. Y no exagero, a quien no le ha pasado ver aquellas fotos y videos de nosotros de hace muchos años y preguntarse ¿aun queda algo de esa persona? ¿En qué parte del camino cambie? ¿Cambie tanto? Y no me refiero para bien o para mal, es simplemente cambiar. Es solo el sentimiento de no volver a ser el mismo.
Ese cambio que nació al relacionarse, al conocer, al generar experiencias que nos hacen crecer. Y si, se puede decir que sigo siendo yo, que aun hay algo de mí que es inmutable. Sin embargo, esta ese fragmento de ti que se ha quedado atrás con los años, y sabes muy bien que no regresará, que ahora que lo ves en esos videos, en esas fotos, ese ser ya se desvaneció y lo extrañas, lo extraño.
