Los sismos son fenómenos naturales que pueden ocurrir en cualquier momento y, debido a que no es posible predecir exactamente cuándo sucederán, es fundamental que las personas y las familias estén preparadas. Después del sismo registrado el 10 de agosto de 2026, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó, diferentes autoridades entregaron recomendaciones para disminuir los riesgos y facilitar la atención de posibles emergencias.
La preparación, la prevención y el conocimiento de las rutas de evacuación son aspectos fundamentales para proteger la vida durante un movimiento telúrico. También es importante saber cómo actuar antes, durante y después del sismo, ya que cada una de estas etapas requiere medidas específicas.
Antes del sismo
Antes de que ocurra un sismo, las familias deben prepararse para responder adecuadamente ante una emergencia. Una de las principales recomendaciones de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) es preparar un kit de emergencia.
Este kit debe contener elementos básicos que puedan ser necesarios durante o después de un desastre. Entre ellos se encuentran un botiquín, medicamentos, alimentos no perecederos, agua potable, documentos de identificación, ropa, impermeable, linterna, radio, silbato y artículos de higiene personal. También se deben incluir otros elementos que sean necesarios para cada integrante de la familia, teniendo en cuenta sus necesidades particulares.
Otra medida importante es elaborar un plan de emergencia familiar. Este plan debe establecer las rutas de evacuación, indicar qué debe hacer cada integrante de la familia y definir un lugar donde todos puedan reunirse después de evacuar. Tener estas decisiones previamente establecidas permite actuar con mayor rapidez y evita confusiones durante una situación de peligro.
También es necesario identificar un punto de encuentro seguro, así como conocer cuáles son los lugares más seguros y cuáles representan mayores riesgos dentro y fuera de la vivienda. De esta manera, cada persona puede saber dónde protegerse y hacia dónde dirigirse en caso de tener que evacuar.
Además, se recomienda revisar las condiciones estructurales de la vivienda o edificación y conocer las rutas de evacuación disponibles. También es conveniente activar las alarmas de sismos en los teléfonos celulares, ya que estas pueden proporcionar alertas en tiempo real sobre la ocurrencia de movimientos telúricos.
Durante el sismo
Cuando comienza un movimiento telúrico, lo principal es mantener la calma y protegerse de los objetos que puedan caer. La forma de actuar puede depender de las condiciones de la edificación y del nivel de riesgo existente.
Si la construcción presenta daños, existe peligro de colapso y hay una ruta de evacuación segura y directa hacia el exterior, se debe evacuar utilizando las rutas previamente establecidas. Durante la evacuación es importante utilizar las escaleras y no los ascensores, ya que estos pueden quedar bloqueados o presentar fallas durante una emergencia.
Una vez fuera de la edificación, las personas deben dirigirse al punto de encuentro establecido y mantenerse en un lugar seguro, lejos de estructuras que puedan caer.
Sin embargo, si no es posible evacuar de manera segura, se recomienda aplicar la estrategia de agacharse, cubrirse y agarrarse. Esto significa colocarse en una posición que reduzca el riesgo de recibir golpes, proteger la cabeza y el cuello y sujetarse de una estructura resistente. También es importante alejarse de ventanas, vidrios, muebles y otros objetos que puedan caer o romperse.
En edificios altos, si evacuar inmediatamente no es seguro, la recomendación es permanecer en un lugar protegido hasta que termine el movimiento. Después, se deben seguir las instrucciones proporcionadas por las autoridades y evaluar las condiciones antes de desplazarse.
Después del sismo
Una vez que termina el movimiento principal, no significa que el peligro haya desaparecido. Pueden presentarse réplicas, por lo que es necesario permanecer atentos y seguir las recomendaciones de las autoridades. Aunque los sismos y sus réplicas no pueden predecirse, sí es posible prepararse y tomar medidas para reducir sus consecuencias.
Después del sismo se recomienda utilizar el teléfono únicamente cuando sea realmente necesario, especialmente para solicitar ayuda o informar sobre una emergencia. Esto ayuda a evitar la congestión de las redes de comunicación y permite que las personas que necesitan asistencia puedan comunicarse.
También es fundamental mantenerse informado mediante canales oficiales y evitar difundir rumores o información que no haya sido verificada. En una emergencia, compartir información falsa puede generar preocupación, confusión o dificultar la respuesta de las autoridades.
Si una edificación presenta daños importantes o existe algún riesgo para las personas que se encuentran dentro, se debe evacuar. Cuando sea seguro hacerlo, se recomienda cerrar los registros de gas y electricidad para disminuir el riesgo de incendios u otros accidentes.
Cualquier incendio debe ser reportado inmediatamente. Asimismo, las personas deben mantenerse alejadas de cables eléctricos sueltos o caídos y nunca deben tocarlos ni pisarlos, debido al peligro de electrocución.
También es importante informar a las autoridades sobre edificaciones que puedan representar un peligro y comunicar si hay personas que podrían estar atrapadas. Sin embargo, no se debe intentar rescatar por cuenta propia a personas atrapadas entre los escombros si no se cuenta con capacitación o experiencia. Una persona sin preparación podría provocar nuevos derrumbes o poner en peligro tanto a los afectados como a quienes intentan ayudarlos.
Finalmente, si se presentan derrames de sustancias inflamables o tóxicas, las personas deben alejarse inmediatamente del lugar y avisar a las autoridades. No se debe intentar limpiar estos materiales sin contar con los conocimientos, la capacitación y los elementos de protección adecuados.
Conclusión
La principal enseñanza del texto es que la prevención y la preparación pueden reducir considerablemente los riesgos ocasionados por un sismo. Tener un kit de emergencia, elaborar un plan familiar, conocer las rutas de evacuación, establecer un punto de encuentro e identificar los lugares seguros permite reaccionar de una manera más organizada.
Durante el movimiento telúrico, se debe mantener la calma, protegerse de objetos que puedan caer y evacuar únicamente cuando exista una ruta segura. Si evacuar no es posible, se debe buscar protección, cubrir la cabeza y el cuello y mantenerse alejado de ventanas y objetos peligrosos.
Después del sismo, es necesario estar atentos a las réplicas, mantenerse informados por medios oficiales, evitar el uso innecesario del teléfono, reportar incendios y otros peligros, alejarse de cables eléctricos y sustancias peligrosas y permitir que los equipos capacitados realicen las labores de rescate.
En conclusión, saber qué hacer antes, durante y después de un sismo puede marcar una diferencia importante para proteger la vida propia, ayudar de manera responsable a otras personas y facilitar el trabajo de los organismos de emergencia.
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