La noticia informa sobre la fuerte reacción de un grupo de más de veinte congresistas demócratas de Estados Unidos frente al respaldo público que el presidente estadounidense, Donald Trump, expresó hacia el candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella de cara a la segunda vuelta presidencial prevista para el 21 de junio de 2026.
El origen de la controversia fue un pronunciamiento oficial de Trump en el que describió a De la Espriella como un líder “inteligente, fuerte y decidido”, lo que fue interpretado por diversos sectores políticos como una intervención directa en el proceso electoral colombiano. La declaración generó críticas tanto en Colombia como en Estados Unidos, especialmente entre legisladores demócratas que consideran que ningún gobierno extranjero debe influir en las decisiones democráticas de otro país.
Al mismo tiempo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó ante el Congreso de su país que Estados Unidos trabajaría para garantizar que las elecciones colombianas fueran libres y justas. Estas declaraciones provocaron la reacción del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien acusó a Trump de incumplir un supuesto acuerdo previo de no intervenir en las elecciones colombianas y cuestionó públicamente tanto a Trump como a Rubio.
Diversos analistas y sectores políticos interpretaron el apoyo de Trump a De la Espriella como parte de una estrategia de influencia estadounidense en América Latina. Algunos incluso relacionaron esta situación con una reinterpretación moderna de la histórica Doctrina Monroe, una política tradicionalmente asociada a la influencia de Washington sobre los asuntos del continente americano. Según estas interpretaciones, la intervención en las elecciones colombianas formaría parte de un esfuerzo por mantener influencia geopolítica y económica en la región.
Ante este escenario, veinte congresistas demócratas emitieron una declaración conjunta en defensa de la soberanía colombiana. En el documento señalaron que el futuro político de Colombia debe ser decidido exclusivamente por los ciudadanos colombianos y rechazaron cualquier intento de influencia externa. Los legisladores destacaron los dos siglos de relaciones amistosas entre ambos países y subrayaron que la democracia y la autodeterminación son principios fundamentales que deben ser respetados.
La iniciativa fue liderada por el congresista Jim McGovern y contó con el respaldo de numerosos miembros del Partido Demócrata, entre ellos Gregory W. Meeks, Joaquín Castro, Ilhan Omar, Pramila Jayapal, Rashida Tlaib y otros congresistas reconocidos dentro del ala progresista demócrata.
Entre las voces más destacadas estuvo la congresista Delia Ramírez, quien condenó de manera categórica el respaldo de Trump al candidato colombiano. Ramírez sostuvo que Estados Unidos debe abandonar definitivamente las prácticas de intervención política en América Latina y afirmó que los colombianos son los únicos que deben decidir el futuro de su país. A través de sus redes sociales insistió en que Washington debe respetar plenamente la voluntad popular expresada en las urnas.
También tuvo una participación destacada el congresista Gregory Meeks, una de las principales figuras demócratas en temas de política exterior dentro de la Cámara de Representantes. Meeks manifestó que corresponde únicamente al pueblo colombiano decidir quién gobernará su país y sostuvo que ni Trump ni ningún gobierno extranjero deberían influir en esa decisión.
Por su parte, la representante de Arizona, Adelita Grijalva, criticó la aparente contradicción entre el lema político de Trump, “América Primero”, y su participación en asuntos electorales de otros países. Grijalva cuestionó que mientras muchas familias estadounidenses enfrentan dificultades económicas, la administración Trump dedique atención y esfuerzos a respaldar candidatos en procesos electorales extranjeros. Asimismo, reiteró que la era de la intervención estadounidense en los asuntos internos de América Latina debería llegar a su fin.
La noticia también relaciona esta controversia con una investigación periodística denominada “Honduras-Gate”, difundida por el medio Canal Red y el portal Honduras-Gate. Según dicha investigación, existiría una red de actores políticos conservadores latinoamericanos que, con apoyo de sectores de Estados Unidos e Israel, buscaría influir en procesos políticos de la región mediante campañas de comunicación y desinformación dirigidas contra gobiernos progresistas.
De acuerdo con el reportaje, la presunta operación tendría como objetivos principales a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y al presidente colombiano Gustavo Petro. La investigación afirma basarse en decenas de audios atribuidos al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández y a otros actores políticos de ese país, quienes supuestamente habrían coordinado acciones para influir en escenarios políticos regionales.
En conclusión, la noticia presenta una creciente controversia internacional en torno a las elecciones presidenciales de Colombia. Mientras Donald Trump expresó públicamente su apoyo a Abelardo de la Espriella, un amplio grupo de congresistas demócratas estadounidenses respondió defendiendo la soberanía colombiana y rechazando cualquier tipo de intervención extranjera. El debate ha reavivado las discusiones sobre la influencia histórica de Estados Unidos en América Latina, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y el papel que deben desempeñar las potencias extranjeras en los procesos democráticos de otros países.
