Avanza la investigación por el caso de las frambuesas contaminadas con talio que causaron la muerte de dos menores en abril de 2025. Las autoridades cuentan ahora con lo que consideran una de las pruebas más contundentes: conversaciones por chat del domiciliario que realizó la entrega del producto en un apartamento del norte de Bogotá.

Los mensajes, que están en poder de la Fiscalía, evidencian la comunicación entre el repartidor y una mujer que habría sido la encargada de entregarle las frambuesas para su distribución. Según la investigación, esta mujer sería amiga cercana de Zulma Guzmán, señalada como presunta responsable del envenenamiento y quien fue capturada recientemente en Londres.

Las conversaciones corresponden al 3 y 4 de abril de 2025, fechas cercanas al fallecimiento de las menores. En los chats, el domiciliario confirma que realizó la entrega y posteriormente solicita el pago por el servicio. La mujer le responde asegurándole que le cancelará el dinero al día siguiente y le pide tranquilidad, lo que, para los investigadores, demuestra que la entrega fue coordinada y efectiva.

De acuerdo con el expediente, el valor acordado por el domicilio habría sido de 12.000 pesos. La Fiscalía estableció que el pago se habría realizado a través de una transferencia vinculada a un establecimiento veterinario, lugar que Guzmán habría visitado semanas antes para la atención de mascotas. El centro médico confirmó que, para esa fecha, atendió a dos animales y que el monto coincide con el valor del servicio, lo que refuerza la hipótesis de que el pago al domiciliario se habría camuflado dentro de esa transacción.

Otro elemento que llama la atención de las autoridades es que, según el repartidor, la mujer insistió en que las frambuesas fueran dejadas en el apartamento, incluso después de que el paquete hubiera sido rechazado en un primer intento de entrega.

Paralelamente, la Fiscalía adelanta una nueva línea de investigación relacionada con la muerte de Alicia Graham Sardi, madre de las menores, ocurrida en circunstancias que también involucran la presencia de talio. Juan de Bedout, su esposo, ya compareció ante las autoridades para rendir declaración y esclarecer los hechos.

Con estas nuevas pruebas, los investigadores buscan reconstruir la cadena de responsabilidades y determinar con precisión cómo se planeó y ejecutó la entrega del producto envenenado, un caso que sigue causando conmoción en el país.