A tan solo cinco días de la instalación del nuevo Congreso de la República, prevista para el próximo 20 de julio, en el departamento de Nariño aumenta la expectativa frente al trabajo que desarrollarán los congresistas elegidos para representar a la región durante el nuevo periodo legislativo.
Diversos sectores sociales, gremiales, académicos y comunitarios coinciden en que llegó el momento de contar con una bancada sólida, unida y comprometida con la defensa de los intereses del departamento, considerado uno de los territorios con mayores necesidades en materia de infraestructura, seguridad, desarrollo económico, salud, educación y conectividad.
Además de lo anterior, los nariñenses esperan que su bancada trabaje de manera considerada en uno de los grandes anhelos del departamento: la paz que ha sido esquiva en detrimento de miles de personas y del progreso y desarrollo de la región.
Una gran esperanza
La esperanza de los nariñenses está puesta en que los cuatro senadores y los cinco representantes a la Cámara elegidos logren posicionar en la agenda nacional los proyectos estratégicos que durante años han sido reclamados por la ciudadanía y que, según diferentes voces regionales, no recibieron el impulso suficiente en el Congreso saliente.
La representación de Nariño en el Senado estará conformada por Liliana Benavides, del Partido Conservador Colombiano; Alberto Benavides Mora, del Pacto Histórico; Jesús Cuasapud, del movimiento Autoridades Indígenas de Colombia (AICO); y Eduardo Enríquez Caicedo, de la Alianza Verde. A ellos se suman los representantes a la Cámara Alejandra Abásolo, de la Alianza Verde; Carlos Alberto Pantoja, del Partido Conservador; y Erick Velasco, Rosita Guevara y Cristian Palacios, del Pacto Histórico.
Diversidad política
La diversidad política que caracteriza a esta bancada es vista por algunos analistas como una oportunidad para construir consensos en torno a los temas que afectan al departamento, dejando de lado las diferencias partidistas cuando se trate de defender iniciativas fundamentales para el desarrollo regional.
Uno de los principales llamados que hace la ciudadanía es que los congresistas actúen como una verdadera bancada nariñense, priorizando los intereses colectivos por encima de los intereses políticos o personales. La experiencia ha demostrado que cuando los parlamentarios de una región trabajan de manera coordinada es posible gestionar mayores recursos del presupuesto nacional, impulsar proyectos de ley de impacto regional y ejercer un control político efectivo frente a las necesidades de sus territorios.
En ese sentido, la gran petición es que la bancada del departamento, deje a un lado sus intereses personales o diferencias políticas y se trabaje de manera unidad, para que en este nuevo periodo de Gobierno, el departamento salga adelante.
Hay grandes desafíos
En Nariño son múltiples los desafíos que esperan respuestas desde el Gobierno Nacional y el Congreso. Entre ellos se encuentran el mejoramiento de la infraestructura vial, especialmente la doble calzada Pasto-Rumichaca y el mantenimiento de la vía Panamericana; el fortalecimiento de los hospitales públicos; el respaldo al sector agropecuario; la atención a las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes; el impulso al turismo; la generación de empleo y oportunidades para los jóvenes; así como el fortalecimiento de la seguridad en varias subregiones afectadas por la presencia de grupos armados ilegales y economías ilícitas.
Mayores inversiones
Igualmente, existe expectativa frente a la gestión que pueda adelantarse para conseguir mayores inversiones en educación superior, vivienda, saneamiento básico y programas de desarrollo rural, teniendo en cuenta que muchas zonas del departamento aún presentan altos índices de pobreza y dificultades para acceder a servicios básicos.
Varios líderes regionales consideran que el nuevo Congreso representa una oportunidad para recuperar la capacidad de gestión que históricamente ha reclamado Nariño. La percepción de un amplio sector de la ciudadanía es que durante el periodo legislativo anterior la representación parlamentaria no logró consolidar una agenda común que permitiera obtener avances significativos en los principales proyectos para el departamento.
Faltó visibilidad
Precisamente, una de las quejas más recurrentes entre los nariñenses es que la bancada saliente no tuvo la suficiente visibilidad en los grandes debates nacionales ni logró ejercer la influencia necesaria para sacar adelante iniciativas de alto impacto para la región. Aunque algunos congresistas realizaron importantes gestiones individuales, el sentimiento generalizado entre diversos sectores es que hizo falta una mayor articulación y una defensa más decidida de los intereses departamentales.
Por ello, la expectativa frente a los nuevos legisladores es considerable. La ciudadanía espera que cada uno, desde su posición política e ideológica, contribuya a fortalecer la presencia de Nariño en el escenario nacional y a impulsar soluciones concretas para las problemáticas que afectan al departamento.
A trabajar unidos
Los analistas coinciden en que el éxito de esta representación dependerá, en buena medida, de la capacidad que tengan sus integrantes para trabajar conjuntamente en temas estratégicos. La conformación de una agenda legislativa común podría convertirse en una herramienta fundamental para gestionar recursos, presentar proyectos y ejercer control político sobre las entidades responsables de ejecutar las inversiones en el territorio.
Otro de los aspectos que despierta interés es la posibilidad de que la bancada nariñense mantenga un diálogo permanente con los alcaldes, la Gobernación, los gremios económicos, las universidades, las organizaciones sociales y las comunidades, con el fin de identificar prioridades y construir una hoja de ruta que responda verdaderamente a las necesidades de la población.
Comunicación más cercana
Los ciudadanos también esperan que exista una comunicación más cercana y transparente con la región, mediante informes periódicos sobre las iniciativas presentadas, los debates adelantados, los recursos gestionados y los resultados obtenidos durante cada legislatura.
La instalación del nuevo Congreso marcará el inicio de un periodo que será determinante para el país y para las regiones. En ese contexto, Nariño aspira a que sus representantes asuman un liderazgo activo en las discusiones relacionadas con el presupuesto nacional, las reformas que se tramiten en el Legislativo y las políticas públicas que impactan directamente a los territorios.
Un gran reto
Para muchos habitantes del departamento, el reto de los nuevos congresistas será demostrar que la representación parlamentaria puede traducirse en beneficios concretos para la población y que es posible recuperar la confianza de los ciudadanos mediante un trabajo serio, responsable y permanente.
El próximo 20 de julio comenzará oficialmente esa tarea. Desde ese día, los nueve congresistas elegidos por Nariño tendrán la responsabilidad de hacer escuchar la voz del departamento en el Capitolio Nacional, promoviendo iniciativas que contribuyan al desarrollo regional y defendiendo los recursos que permitan atender las múltiples necesidades de una de las regiones que históricamente ha reclamado mayor atención del Estado.
Liderazgo y gestión
La expectativa es grande y el mensaje de los nariñenses es claro: más allá de las diferencias políticas, el departamento necesita una bancada fuerte, unida y eficiente, capaz de convertir las necesidades de la región en prioridades de la agenda nacional. Los ciudadanos esperan que esta nueva representación marque una diferencia frente al periodo anterior y que, con liderazgo, gestión y compromiso, impulse las transformaciones que Nariño requiere para avanzar hacia un futuro con mayores oportunidades, mejor infraestructura, más inversión social y mejores condiciones de vida para todos sus habitantes.
El consenso en el departamento de Nariño, es que esta su bancada en el Congreso de la República, responda a las expectativas a favor de una región que requiere de un amplio trabajo de sus legisladores para salir adelante, luego de años de olvido y abandono.
