Un conjunto de grabaciones e imágenes difundidas en plataformas digitales detonó duras críticas contra la delegación internacional de rescate procedente de Israel. El material audiovisual muestra a varios integrantes de la comitiva extranjera capturando fotografías personales, sonriendo y registrando videos cortos en medio de los escombros provocados por el terremoto que azotó a Cali el pasado 10 de agosto de 2026. Por esta razón, cientos de usuarios en redes sociales expresaron su indignación ante la actitud de los rescatistas en zonas marcadas por la tragedia humana. En consecuencia, la difusión de las publicaciones reabrió el debate público sobre la conducta de los contingentes de ayuda humanitaria en territorio colombiano.

La delegación extranjera, integrada por 82 especialistas de las Fuerzas de Defensa de Israel, arribó a la capital del Valle del Cauca el 14 de agosto para apoyar las tareas de búsqueda en infraestructuras colapsadas como el edificio Vanessa. Sin embargo, la exposición de los autorretratos entre las ruinas generó serios cuestionamientos en la opinión pública respecto a la efectividad de sus aportes en el terreno. Asimismo, diversas plataformas de verificación desmintieron cadenas virales que atribuían erróneamente a esta delegación el rescate de una niña de tres años, operativo que concretaron en realidad los Bomberos de Cali. Por lo tanto, las imprecisiones informativas y la difusión de las fotografías incrementaron el descontento ciudadano.

La molestia de los habitantes locales radica en el contraste entre el dolor de las familias que buscan a sus seres queridos y la actitud distendida que exhiben los uniformados durante sus pausas operativas. Adicionalmente, organizaciones de la sociedad civil señalan que el personal de socorro internacional debe mantener el respeto estricto a la dignidad de las víctimas y a los protocolos éticos en escenarios de desastre. Por este motivo, varios sectores sociales califican las conductas como actos de insensibilidad frente a la emergencia que afronta la ciudad. Por consiguiente, la comunidad exige mayor rigor en la supervisión de las brigadas internacionales.

Paralelamente, la Alcaldía de Santiago de Cali y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) mantienen el despliegue de las Unidades Nacionales de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) en las áreas impactadas. Adicionalmente, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Cali coordina las remociones de escombros de la mano con la Defensa Civil Colombiana y la Cruz Roja para ubicar a las personas desaparecidas. Del mismo modo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia gestiona la cooperación técnica con delegaciones de países aliados bajo lineamientos de ayuda humanitaria transparente. Por esta razón, las autoridades locales priorizan la atención de los damnificados sobre la agenda mediática internacional.

Finalmente, las entidades oficiales recuerdan a la ciudadanía la importancia de consultar canales institucionales como el Portal Bogotá y las páginas de los organismos de socorro para verificar la información relativa a la emergencia. Además, las cuentas verificadas de la Alcaldía de Cali en la red social X publican reportes diarios sobre los avances en las zonas de colapso. De igual forma, las plataformas digitales gubernamentales reciben observaciones y reclamos de la comunidad frente al desarrollo de la atención en el campo. En efecto, la veeduría ciudadana resulta determinante para garantizar el respeto y la efectividad de la asistencia humanitaria en el país.