Al menos 162 personas murieron tras un ataque armado contra una aldea del estado de Kwara, en el centro-oeste de Nigeria, en uno de los episodios de violencia más letales registrados en el país en los últimos meses, confirmó este miércoles la Cruz Roja.
El ataque ocurrió la noche del martes en la aldea de Woro, pocas horas después de que el Ejército nigeriano realizara operaciones militares en la región contra lo que calificó como “elementos terroristas”. Aunque inicialmente las autoridades locales reportaron decenas de víctimas, la cifra aumentó de manera significativa a medida que avanzaron las labores de búsqueda y rescate.
Continúan las labores de búsqueda
Babaomo Ayodeji, secretario de la Cruz Roja en el estado de Kwara, indicó que los equipos humanitarios siguen rastreando la zona y advirtió que el número de fallecidos podría seguir en aumento. Por su parte, el legislador local Sa’idu Baba Ahmed señaló que varios habitantes lograron huir hacia áreas boscosas, algunos con heridas de bala.
De acuerdo con los reportes preliminares, los atacantes ingresaron al poblado alrededor de las seis de la tarde, incendiaron comercios y destruyeron el palacio del líder tradicional. Hasta el momento se desconoce el paradero del rey local, Alhaji Salihu Umar, lo que ha generado preocupación entre las autoridades y la comunidad.
Autoridades atribuyen el ataque a grupos terroristas
El gobierno del estado de Kwara responsabilizó del ataque a células terroristas, señalando que se trataría de una represalia por las recientes operaciones militares en la región. El gobernador AbdulRahman AbdulRazaq condenó los hechos y los calificó como un acto “cobarde”, al tiempo que anunció el refuerzo de las medidas de seguridad.
Nigeria enfrenta desde hace años una grave crisis de seguridad, marcada por la acción de bandas armadas dedicadas al saqueo de pueblos y secuestros, conflictos intercomunitarios en los estados centrales y la presencia de grupos yihadistas en distintas zonas del país. En semanas recientes, el Ejército había intensificado sus operativos en Kwara y reportado la muerte de decenas de combatientes.
Aunque algunas restricciones como toques de queda y cierres de escuelas habían comenzado a levantarse, este nuevo ataque vuelve a evidenciar la fragilidad de la seguridad en una de las regiones más golpeadas por el conflicto interno en el país más poblado de África.
