En Pasto, donde las celebraciones decembrinas son sinónimo de tradición, música y colores, hay una realidad dolorosa que muchas familias y defensores de animales han venido denunciando: la pólvora no solo hiere personas, sino que genera un profundo impacto en la vida y bienestar de perros, gatos y otras mascotas.

Aunque no existen cifras oficiales detalladas sobre cuántas mascotas se pierden o resultan afectadas en Pasto específicamente por el uso de pólvora, la preocupación de expertos y organizaciones animalistas se basa en experiencias comparables en otras ciudades y en campañas locales de sensibilización que señalan la importancia de este problema. En ciudades como Cali, estudios recientes revelan que solo durante el Día de las Velitas más de 110 animales fueron reportados como afectados por la pólvora, entre desorientados y extraviados, y centenas más durante toda la temporada festiva con riesgo de sufrir estrés, lesiones o incluso fallecimiento.

La ciencia es clara: el oído de los animales es más sensible que el de los humanos, lo que hace que los estruendos de la pólvora produzcan pánico, taquicardia, ansiedad, intentos de huida y desorientación. En estudios con mascotas y en datos recopilados a nivel internacional, se ha encontrado que entre 30 % y 60 % de las mascotas se escapan o se pierden en fechas con uso intenso de fuegos artificiales, y que el número de animales encontrados en refugios o reportados como perdidos crece significativamente en temporadas festivas.