Alejandra Lozano Díaz del Gerente Camacol Regional Nariño.
VIVIENDA Y CONSTRUCCIÓN
La XVII Vitrina Inmobiliaria y de la Construcción reunirá del 23 al 26 de septiembre, en Unicentro Pasto, proyectos de vivienda, crédito, oferta inmobiliaria, empresas de remodelación y diferentes actores de una cadena que busca recuperar dinamismo y volver a mover la economía regional.
Comprar vivienda, conseguir financiación, encontrar un inmueble usado, remodelar una casa o simplemente conocer qué opciones existen hoy en el mercado puede convertirse en una tarea que exige recorrer diferentes lugares. Durante cuatro días, la XVII Vitrina Inmobiliaria y de la Construcción de Camacol Nariño intentará concentrar buena parte de esas respuestas en un mismo espacio, pero detrás de la feria hay una apuesta más grande: volver a poner en movimiento a uno de los sectores que más conexiones tiene con la economía regional.
Del 23 al 26 de septiembre, Unicentro Pasto será el punto de encuentro de constructoras, inmobiliarias, entidades financieras, empresas de remodelación, proveedores y organizaciones vinculadas a la actividad.
No se trata solamente de vender apartamentos o casas.
Se trata de volver a mover una cadena.

Una casa mueve mucho más que cuatro paredes
Cuando se habla de construcción, la conversación suele terminar en el precio de una vivienda. Sin embargo, detrás de cada proyecto hay trabajadores, proveedores, materiales, transporte, servicios financieros, inmobiliarias, arquitectos, ferreterías, empresas de acabados y una larga lista de actividades que dependen, directa o indirectamente, de que el sector tenga movimiento.
Por eso, una vitrina inmobiliaria puede ser también un termómetro de lo que está ocurriendo con la economía.

La propuesta de Camacol Nariño para esta XVII edición parte justamente de esa realidad. En un mismo espacio estarán proyectos de vivienda de interés social, alternativas de vivienda nueva y usada, opciones inmobiliarias y entidades que pueden orientar a quienes necesitan financiación.
También habrá empresas para quienes no están pensando en comprar una vivienda, pero sí en transformarla.
Remodelar una cocina, mejorar un baño, cambiar acabados, intervenir una vivienda o encontrar soluciones para el hogar también hace parte de la cadena de la construcción.
La diferencia está en que esta vez el consumidor no tendrá que empezar la búsqueda desde cero.
Del sueño de la vivienda al crédito

Uno de los puntos que puede marcar la diferencia para quienes visiten la vitrina será la posibilidad de recibir orientación financiera en el mismo lugar.
El Fondo Nacional del Ahorro y Bancolombia harán parte de la oferta, permitiendo que quienes estén pensando en adquirir vivienda puedan acercarse no solamente a los proyectos, sino también a las alternativas de financiación.
Y ese detalle es fundamental.
Porque entre querer comprar una vivienda y realmente poder hacerlo existe una palabra que suele definir la decisión: financiación.

Conocer cuánto puede prestar una entidad, qué capacidad de endeudamiento tiene una familia, cuáles son las condiciones del crédito y qué posibilidades existen para completar el cierre financiero puede ser tan importante como encontrar la vivienda adecuada.
La vitrina inmobiliaria busca, precisamente, acercar esas dos conversaciones.
Empresas que compiten, pero también se necesitan
La lista de participantes revela otra característica de esta edición: la construcción no funciona como una actividad aislada.

Entre los expositores aparecen Moca, Vivenda, Matizka, Del Meléndez, Novagarden, Meca Constructores, Casalinda, A3, Andino Verde, Da Vinci, Pronacon, Daniela Red Inmobiliaria y Constructora Hábitat, además del Gremio Inmobiliario, entre otros actores de la cadena.
También estará la Cámara de Comercio de Pasto y entidades vinculadas a la financiación y al desarrollo económico.
La presencia de estos actores permite leer la Vitrina inmobiliaria desde una perspectiva diferente.
Las empresas pueden competir por clientes, pero para que el sector crezca también necesitan trabajar dentro de una misma cadena.
El constructor necesita proveedores.
El proveedor necesita obras.
La inmobiliaria necesita compradores.
El comprador necesita financiación.
Y todos necesitan que la economía vuelva a tener movimiento.

Esa es, quizás, una de las razones por las que este tipo de encuentros tienen importancia más allá de los cuatro días de feria.
El reto es volver a activar la confianza
El sector inmobiliario y de la construcción no se mueve únicamente con proyectos disponibles. También necesita consumidores dispuestos a comprar, entidades dispuestas a financiar y empresas capaces de mantener sus operaciones.
Por eso, la XVII Vitrina Inmobiliaria y de la Construcción llega en un momento en el que la palabra reactivación adquiere un significado particular.
No se trata de presentar una presentación como solución a los problemas del sector.
Se trata de generar un punto de encuentro.

Un espacio donde una familia pueda preguntar cuánto necesita para comprar vivienda, un joven pueda conocer un proyecto, alguien pueda buscar una propiedad usada, otro pueda encontrar opciones para remodelar su casa y una empresa pueda establecer un nuevo contacto comercial.
Todo en un mismo lugar.
La vitrina inmobiliaria cuenta además con el respaldo de empresas y entidades como Montagás, alianza, Veolia, SuperGIROS, la Secretaría de Desarrollo Económico entre otros

Más que una lista de patrocinadores, su presencia muestra algo que suele pasar desapercibido: para que un sector se reactive, no basta con que una empresa quiera hacerlo. Se necesita que diferentes actores decidan volver a encontrarse.
Una feria que habla de vivienda, pero también de ciudad
La discusión sobre vivienda suele reducirse a una pregunta: ¿cuánto cuesta?
Pero detrás de esa pregunta hay otras.

¿Puede una familia acceder a un crédito?
¿Puede comprar vivienda nueva o usada?
¿Puede mejorar la que ya tiene?
¿Puede una empresa seguir construyendo?
¿Puede un trabajador conservar su empleo?
¿Puede un proveedor mantener sus ventas?
La respuesta a esas preguntas termina conectándose en el mismo lugar.
Por eso, entre el 23 y el 26 de septiembre, Unicentro no será solamente el escenario de una feria comercial.
Será también el punto de encuentro de un sector que necesita recuperar confianza, compradores y movimiento.
Porque cuando se construye una vivienda, no solamente se levanta una estructura.
También se mueve empleo, comercio, servicios y economía.
Y quizás esa sea la verdadera historia detrás de esta XVII Vitrina Inmobiliaria y de la Construcción: no solamente mostrar lo que las empresas tienen para ofrecer, sino recordar que cuando diferentes sectores se ayudan entre sí, una ciudad también puede empezar a moverse.
