El departamento del Tolima y Colombia entera conmemora hoy 13 de noviembre los 40 años de la tragedia de Armero, el desastre natural más devastador en la historia de Colombia, que borró del mapa a una ciudad entera y dejó una herida imborrable en la memoria nacional.

Historia

Esa noche de 1985, una gigantesca avalancha de lodo, rocas y escombros descendió desde el Nevado del Ruiz tras una erupción volcánica. En cuestión de minutos, la avalancha sepultó al municipio de Armero bajo 30 millones de metros cúbicos de material, cobrando la vida de cerca de 23.000 personas de los 29.000 habitantes que entonces tenía la población.

A pesar de las advertencias de los científicos y organismos de socorro, la falta de una respuesta oportuna y de un plan de evacuación adecuado resultó fatal. La tragedia fue calificada como un “desastre anunciado”, pues los informes sobre la creciente actividad del volcán habían sido ignorados por las autoridades de la época.

Entre las miles de víctimas, la historia de Omayra Sánchez Garzón, una niña de 13 años atrapada bajo los escombros de su casa durante casi 60 horas, conmovió al mundo entero. Su serenidad y fortaleza fueron transmitidas por la televisión internacional, convirtiéndola en símbolo de la tragedia y en un ícono de la fragilidad humana frente a la indiferencia estatal.

En la actualidad, su tumba improvisada en el antiguo camposanto de Armero se ha transformado en un sitio de peregrinación donde cientos de personas le rinden homenaje y le atribuyen milagros.

Conmemoración

Cuatro décadas después, el país recuerda aquel día no solo con lágrimas, sino con la convicción de haber aprendido lecciones profundas sobre la prevención y la gestión del riesgo. Tras el desastre, se expidió la Ley 46 de 1988, que dio origen al Sistema Nacional para la Prevención y Respuesta a Desastres, y más tarde, la Ley 1523 de 2012, que consolidó la política nacional de gestión del riesgo.

En este aniversario, el Congreso de la República sancionó la Ley 2505 de 2025, que declara el antiguo territorio de Armero como Sitio de Patrimonio Cultural de la Nación y al Nevado del Ruiz como patrimonio natural, además de ordenar la creación de un Centro de Memoria Histórica orientado a la educación y la prevención.

Actividades

El secretario de Cultura y Turismo del Tolima, Alexander Castro Salcedo, informó que la agenda conmemorativa incluye actos simbólicos, ofrendas florales y espacios de diálogo con los sobrevivientes, quienes compartirán sus testimonios en el sitio donde antes se levantaba la ciudad.

“Armero no puede olvidarse; su memoria nos enseña que la vida no se improvisa y que la prevención es un deber colectivo”, señaló Castro.

Hoy, Colombia honra a sus muertos transformando el duelo en resiliencia, y haciendo de la tragedia un punto de partida para fortalecer la cultura de la gestión del riesgo. Cuatro décadas después, el eco de aquel desastre sigue recordando al país que la memoria también salva vidas.