El presidente Abelardo De La Espriella ha comenzado a imprimir un giro en la política de seguridad de Colombia, con un enfoque más estricto contra el narcotráfico y un mayor acercamiento a sectores políticos de Estados Unidos, especialmente al expresidente Donald Trump. Su gobierno busca fortalecer la cooperación en materia de inteligencia y justicia para combatir las organizaciones criminales y recuperar el control del territorio.
De acuerdo con el análisis de The New York Times, este cambio representa un distanciamiento de las estrategias implementadas por el gobierno anterior y podría redefinir la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos. Mientras algunos respaldan una política antidrogas más contundente, otros advierten que el uso exclusivo de medidas represivas no solucionará las causas de fondo del problema.

