Deportivo Pasto vuelve a la competencia oficial después de la pausa obligada por la emergencia que vivió el país tras el terremoto que afectó a diferentes regiones. Y lo hace en un escenario que poco tiene de favorable: cuatro partidos disputados, cuatro derrotas y cero puntos de 12 posibles. El desafío frente a Llaneros, correspondiente a la sexta fecha de la Liga, adquiere así una dimensión que supera los tres puntos, encuentro programando para las 4:05 de la tarde en el estadio Libertad.

El equipo nariñense ocupa actualmente el puesto 19 en la tabla general de posiciones, un lugar que refleja el complicado comienzo de semestre. Pasto apenas ha conseguido marcar tres goles y ha recibido nueve, cifras que evidencian tanto las dificultades para encontrar efectividad en ataque como los problemas para sostener la seguridad defensiva.

Pero más allá de la tabla, existe un dato que debe generar especial preocupación: el conjunto volcánico acumula tres meses y 29 días sin ganar un partido de Liga. La última celebración se produjo el 17 de abril de 2026, cuando derrotó 3-2 a Jaguares en la fecha 17 de la Liga I. Desde aquella jornada, la victoria se ha convertido en una asignatura pendiente.

Calendario

La racha negativa comenzó a extenderse en el cierre del primer semestre. Pasto perdió 2-1 frente a Santa Fe, cayó 4-3 ante Junior y posteriormente sufrió dos derrotas frente a Deportes Tolima, 1-0 en la ida y 2-0 en la vuelta de los cuartos de final. El nuevo campeonato no significó un cambio de tendencia: llegaron cuatro derrotas consecutivas y la crisis deportiva se profundizó.

Por eso, el encuentro ante Llaneros representa mucho más que una jornada más del calendario. Es una oportunidad para comenzar a recuperar confianza, corregir errores y demostrar que el equipo todavía tiene capacidad de reacción. Un nuevo revés aumentaría la presión sobre jugadores, cuerpo técnico y directivos, especialmente cuando apenas comienza a consolidarse la tabla del segundo semestre.

Parte medico

En este contexto, también resulta necesario revisar el entorno del plantel. El técnico español Jonathan Risueño ha protagonizado un evidente tire y afloje con la prensa local, una situación que no contribuye a generar tranquilidad alrededor de un equipo que necesita concentrarse exclusivamente en encontrar soluciones futbolísticas.

A las dificultades deportivas se agregan las ausencias por lesión. El departamento médico informó que el defensor central Julián Quiñones presenta un desgarro muscular en la pierna izquierda y adelanta trabajos de rehabilitación, con una incapacidad inicial de 20 días. Su ausencia obliga al cuerpo técnico a buscar alternativas para fortalecer una zona que ya ha mostrado vulnerabilidades.

Mientras tanto, Fainer Torijano continúa con su recuperación postquirúrgica de la rodilla derecha. El jugador ya realiza trabajos de campo y se espera que a comienzos de septiembre pueda reintegrarse al grupo, una noticia que podría significar un refuerzo importante para la segunda parte del campeonato.

El partido contra Llaneros llega, entonces, en un momento límite para Deportivo Pasto. Todavía existe tiempo para cambiar el rumbo, pero la paciencia comienza a agotarse. El equipo necesita resultados y argumentos futbolísticos que permitan recuperar la confianza de su afición. Ganar hoy no solucionaría todos los problemas, pero sí podría convertirse en el punto de partida para detener una crisis que amenaza con hacerse más profunda. Hoy, Pasto no solamente juega por tres puntos: juega por recuperar su identidad y volver a creer.