Pasto arrancó el Clausura como terminó el Apertura: perdiendo y sin encontrar la fórmula para revertir la crisis
El Deportivo Pasto vive uno de los momentos más complicados de su historia reciente en el fútbol colombiano y el debut del segundo semestre con derrota 2-3 ante Medellín es la continuación de una película que ya todos conocen. El equipo volcánico terminó el primer semestre con una racha de cinco derrotas consecutivas que lo dejó fuera de los cuadrangulares pese a haber tenido una primera parte del Apertura prometedora, y el Clausura arrancó con exactamente la misma imagen: un equipo que compite con corazón, que genera ocasiones y que tiene la posesión pero que no puede cerrar los partidos cuando tiene la oportunidad de hacerlo. Una y otra vez Pasto se encuentra con el mismo problema y una y otra vez el resultado es el mismo.
Lo que más preocupa del inicio del Pasto es que las circunstancias que rodean al equipo no son favorables para una recuperación rápida: Jonathan Risueño sigue pagando su sanción de 11 fechas desde el banquillo, lo que significa que el equipo volcánico disputará las primeras jornadas del Clausura sin su técnico titular en la línea. Esa ausencia es un handicap enorme para un equipo que necesita precisamente la dirección táctica clara que Risueño le da en los momentos difíciles. La próxima fecha ante Águilas Doradas en el Estadio La Libertad de Pasto el sábado primero de agosto será el primer partido en casa del semestre y una oportunidad de oro para cortar la racha negativa ante su afición, que llega al segundo semestre con la paciencia al límite después de ver a su equipo caer partido tras partido en el tramo final del Apertura.
