Los puertos del Mediterráneo están entrando en una nueva etapa de vigilancia ambiental sobre el transporte marítimo. La descarbonización marítima ya no depende únicamente de compromisos voluntarios de las compañías navieras, sino que está acompañada por un conjunto cada vez más amplio de normas europeas e internacionales que obligan a los buques a demostrar que cumplen determinados requisitos relacionados con sus emisiones, combustibles y eficiencia energética.

El cambio es especialmente relevante para los buques de carga, incluidos los portacontenedores, graneleros y otros barcos mercantes que conectan los principales puertos mediterráneos con Europa, Asia, África y Oriente Medio.

Durante 2025 y 2026 se han consolidado varios mecanismos de control. Entre ellos están el EU ETS, el FuelEU Maritime, las normas de contaminación atmosférica del convenio MARPOL y los sistemas de control por el Estado rector del puerto, conocidos como Port State Control o PSC.

Estos mecanismos no constituyen un único sistema de inspección. En realidad, funcionan de manera complementaria y hacen que las autoridades marítimas tengan más herramientas para comprobar que los buques que llegan a sus puertos cumplen con las obligaciones ambientales correspondientes.

Un nuevo escenario para los buques que llegan a puertos europeos

Uno de los cambios más importantes procede de la Unión Europea.

El FuelEU Maritime, establecido mediante el Reglamento (UE) 2023/1805, comenzó a aplicarse en 2025 y establece límites progresivamente más exigentes para la intensidad de gases de efecto invernadero de la energía utilizada por los buques.

La regulación se aplica, en términos generales, a los buques comerciales de más de 5.000 toneladas de arqueo bruto que realizan escalas en puertos de la Unión Europea, independientemente de la bandera que enarbolen. La Comisión Europea explica que la responsabilidad del cumplimiento recae sobre la compañía responsable de la operación del buque conforme al Código ISM.

La Comisión Europea mantiene además un listado de las autoridades competentes de cada Estado miembro para la aplicación del FuelEU Maritime, lo que permite consultar qué organismos nacionales tienen responsabilidades en materia de cumplimiento.

Consultar la información oficial de la Comisión Europea sobre FuelEU Maritime

El objetivo es que la transición hacia combustibles y tecnologías menos intensivas en carbono no quede únicamente en manos de las empresas, sino que exista un mecanismo de verificación y consecuencias económicas cuando no se cumplen las obligaciones.

El EU ETS también cambia el costo de emitir

A esta regulación se suma el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS).

El transporte marítimo fue incorporado al EU ETS desde el 1 de enero de 2024. El sistema obliga a las compañías comprendidas en su ámbito a cubrir mediante derechos de emisión una parte creciente de las emisiones correspondientes a sus operaciones.

La incorporación se ha realizado de manera progresiva. Para los tipos de buques incluidos inicialmente, el porcentaje de emisiones que debe cubrirse pasó del 40 % correspondiente a 2024 al 70 % en 2025 y alcanza el 100 % en 2026. Además, desde 2026 el ámbito del ETS incorpora también las emisiones de metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O), además del dióxido de carbono.

El sistema tiene además un alcance que afecta directamente a los puertos mediterráneos de la UE. Los viajes entre dos puertos europeos están cubiertos en un 100 % de sus emisiones bajo las reglas correspondientes, mientras que determinadas rutas entre un puerto europeo y uno situado fuera de la jurisdicción de la UE están cubiertas al 50 %. También se consideran las emisiones producidas durante la permanencia del buque en puerto.

Información oficial de la Comisión Europea sobre el EU ETS marítimo

Esto significa que una escala en un puerto mediterráneo europeo puede formar parte directamente de las obligaciones ambientales y económicas de una naviera.

¿Qué revisan realmente las autoridades?

La fiscalización ambiental de los buques no consiste solamente en comprobar cuánto combustible consumieron.

Las inspecciones realizadas mediante los mecanismos de Port State Control pueden incluir la revisión de certificados, documentación, equipos y condiciones operativas del barco. La Organización Marítima Internacional explica que estas inspecciones tienen como objetivo comprobar que los buques extranjeros cumplen las normas internacionales de seguridad, protección y prevención de la contaminación. Cuando se encuentran deficiencias importantes, el buque puede ser obligado a corregirlas e incluso ser detenido.

En materia ambiental pueden entrar en juego diferentes elementos: certificados MARPOL, sistemas de tratamiento de gases, características de los motores, combustible utilizado, registros de consumo, documentación relacionada con emisiones y otros elementos técnicos dependiendo de la normativa aplicable.

Por ello, la descarbonización marítima está generando una transformación en la forma en que las autoridades portuarias supervisan las operaciones.

El Mediterráneo también endureció su marco de control

Un elemento particularmente importante es el Memorándum de Entendimiento del Mediterráneo sobre el Control por el Estado Rector del Puerto (Med MoU).

El Med MoU agrupa a las autoridades marítimas de países de la región y coordina inspecciones de buques extranjeros. Su objetivo es detectar embarcaciones que no cumplen adecuadamente con los estándares internacionales.

En 2025, el organismo tomó varias decisiones relacionadas con la actualización de su sistema. Entre ellas se encuentra la incorporación del Anexo VI de MARPOL y del Convenio de Hong Kong como instrumentos relevantes dentro del marco del Med MoU, con entrada en vigor prevista para el 1 de enero de 2026. El Anexo VI de MARPOL es especialmente importante porque regula la prevención de la contaminación atmosférica procedente de los buques.

El Med MoU también acordó adoptar el perfil de riesgo de buques utilizado por el Paris MoU, con un período de transición previsto a partir de 2027, y mejorar sus herramientas digitales para el intercambio de información y la selección de buques que deben ser inspeccionados.

Med MoU: información oficial sobre el control de buques en el Mediterráneo

Las cifras muestran una actividad importante de inspección

El informe anual del Med MoU correspondiente a 2024 permite dimensionar el volumen de controles que ya se realizaban antes de las nuevas medidas.

Durante ese año, los Estados miembros realizaron 5.993 inspecciones a 4.907 buques individuales. De las inspecciones, 3.661 registraron algún tipo de deficiencia y se contabilizaron 1.290 deficiencias consideradas susceptibles de detención.

El número de detenciones llegó a 196, un incremento del 20 % respecto al año anterior. La tasa promedio de detenciones pasó del 2,6 % en 2023 al 3,3 % en 2024.

Los buques de carga general y los graneleros tuvieron una presencia especialmente importante en estas estadísticas. Los primeros representaron 2.207 inspecciones, equivalentes al 36,8 % del total, mientras que los graneleros sumaron 1.948 inspecciones, el 32,5 %.

Esto resulta relevante porque precisamente este tipo de embarcaciones forma parte de las operaciones de transporte de mercancías que atraviesan de manera constante el Mediterráneo.

Informe anual 2024 del Med MoU

El control de combustibles también se ha intensificado

La reducción de gases de efecto invernadero no es el único frente ambiental.

El Mediterráneo es también escenario de controles sobre los combustibles utilizados por los buques. Francia, por ejemplo, reforzó durante 2025 sus inspecciones de contenido de azufre en la zona mediterránea.

La Dirección Interregional del Mar Mediterráneo de Francia informó que tenía como objetivo realizar 213 inspecciones SOx, incluyendo 63 análisis de combustible. Finalmente se efectuaron 186 inspecciones, con 60 análisis de muestras en laboratorio. Cerca de tres cuartas partes de los controles se realizaron en el complejo portuario de Marsella-Fos debido a su volumen de tráfico.

Las autoridades francesas señalaron además que desde mayo de 2025 el Mediterráneo está sujeto a las condiciones de una zona de control de emisiones de azufre y partículas (SECA), lo que establece límites más estrictos para el combustible empleado por los buques.

Resultados oficiales de los controles SOx de la DIRM Mediterráneo de Francia

Aunque el SOx no es un gas de efecto invernadero como el CO₂, el control forma parte de la estrategia más amplia de reducción de la contaminación atmosférica generada por el transporte marítimo.

Italia también está aumentando la vigilancia ambiental

En el Mediterráneo central, Italia constituye otro ejemplo de cómo las inspecciones ambientales están adquiriendo mayor importancia.

En el puerto de Génova se realizaron durante 2025 228 inspecciones relacionadas con las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx). De acuerdo con el informe publicado en 2026 sobre esas actuaciones, las inspecciones dieron lugar a la identificación de 31 deficiencias y a ocho medidas de detención en los casos considerados más críticos.

Los controles no se limitaron a comprobar documentos. Los inspectores también realizaron verificaciones físicas de componentes de los motores, incluyendo elementos como inyectores, bombas y turbinas, y comprobaron que estuvieran correctamente identificados y fueran coherentes con la documentación técnica aprobada.

Este tipo de inspección muestra cómo la fiscalización ambiental puede pasar de una revisión documental a una comprobación técnica directa del funcionamiento y las características del buque.

Barcelona apuesta por medir y reducir las emisiones portuarias

En el Mediterráneo occidental, el puerto de Barcelona también ha desarrollado un sistema de seguimiento de las emisiones.

La Autoridad Portuaria señala que los barcos representan más del 90 % de las emisiones contaminantes asociadas a la actividad portuaria y mantiene sistemas de seguimiento de contaminantes como los óxidos de nitrógeno y las partículas en suspensión.

El puerto también está desarrollando el proyecto Nexigen, orientado a electrificar los muelles para que determinados buques puedan conectarse a la red eléctrica durante su permanencia en puerto y reducir así la necesidad de mantener encendidos sus motores auxiliares.

La memoria ambiental de Barcelona señala que el proyecto contempla una inversión superior a 110 millones de euros hasta 2030 y que la electrificación de los muelles busca reducir emisiones de CO₂ y NOx.

Información oficial del Port de Barcelona sobre emisiones y calidad del aire

¿Qué ocurre cuando un buque no cumple?

Las consecuencias dependen de la normativa infringida y de la autoridad responsable.

En el caso del FuelEU Maritime, las compañías que incurren en incumplimientos pueden quedar sujetas a penalizaciones económicas. La Comisión Europea establece que las compañías responsables deben pagar las sanciones correspondientes dentro del período de verificación establecido por el reglamento.

En el sistema de control por el Estado rector del puerto, una deficiencia puede generar diferentes actuaciones. Si el problema es suficientemente grave, el buque puede ser detenido hasta que se adopten medidas correctivas.

La propia Organización Marítima Internacional establece que las inspecciones PSC funcionan como una segunda línea de defensa frente a los buques que no cumplen las normas internacionales.

En materia de contaminación, la legislación europea también contempla sanciones frente a determinadas infracciones de las normas MARPOL y establece mecanismos de cooperación entre las autoridades de diferentes Estados para perseguir posibles descargas ilegales.

La descarbonización no depende únicamente de inspeccionar

La transición también requiere cambios en los propios puertos.

La Comisión Europea ha establecido objetivos relacionados con la utilización de energía eléctrica en puerto. Para determinados buques de pasajeros y portacontenedores de más de 5.000 toneladas, el FuelEU Maritime contempla requisitos relacionados con las emisiones cero durante la permanencia en puerto, con fechas de aplicación que comienzan en 2030 para los puertos cubiertos por las normas de infraestructura de combustibles alternativos y que se amplían posteriormente.

Esto implica que los puertos tendrán que desarrollar infraestructura capaz de ofrecer electricidad desde tierra, conocida como Onshore Power Supply (OPS), además de preparar instalaciones para combustibles alternativos.

El proceso es especialmente complejo para los puertos mediterráneos debido al enorme volumen de mercancías y a la variedad de rutas internacionales que confluyen en la región.

Un cambio que afecta a toda la cadena logística

La presión regulatoria no recae exclusivamente sobre las navieras.

Fabricantes de motores, empresas de combustibles, operadores portuarios, terminales de contenedores, proveedores de electricidad, verificadores y autoridades marítimas forman parte de una cadena que debe adaptarse a las nuevas exigencias.

La propia Comisión Europea señala que la aplicación uniforme del FuelEU Maritime involucra a compañías navieras, autoridades competentes, verificadores, organismos de acreditación, autoridades portuarias, fabricantes de equipos, proveedores de combustible y operadores de suministro.

Por eso, la descarbonización marítima está dejando de ser exclusivamente un asunto relacionado con el diseño de los barcos. También está modificando la infraestructura portuaria, los sistemas de información y los procedimientos de inspección.

El Mediterráneo se prepara para una etapa de mayor control

El endurecimiento de las normas ambientales no ocurre de manera aislada. Forma parte de una transformación más amplia del transporte marítimo internacional.

A nivel mundial, la Organización Marítima Internacional aprobó en abril de 2025 el llamado IMO Net-Zero Framework, que contempla un estándar mundial de combustibles y un mecanismo de fijación de precios para las emisiones del transporte marítimo. En ese momento, la organización señaló que las nuevas medidas estaban destinadas a los grandes buques oceánicos y que su entrada en vigor estaba prevista para años posteriores.

Mientras ese marco global continúa evolucionando, Europa mantiene su propio calendario regulatorio mediante el EU ETS y FuelEU Maritime.

En paralelo, el Mediterráneo está fortaleciendo los mecanismos de inspección regional mediante el Med MoU y los controles nacionales de contaminación atmosférica.

La combinación de estos instrumentos significa que los buques de carga que operan en la región tendrán que prestar cada vez mayor atención no solo a la seguridad y documentación tradicional, sino también a sus emisiones, combustibles, eficiencia energética y registros ambientales.

Un proceso que apenas comienza

La evolución normativa indica que la descarbonización marítima será un elemento cada vez más presente en las operaciones portuarias del Mediterráneo. Sin embargo, es importante diferenciar entre los distintos instrumentos: el EU ETS establece un mecanismo económico sobre las emisiones; FuelEU Maritime regula la intensidad de gases de efecto invernadero de la energía utilizada por determinados buques; MARPOL establece normas internacionales contra la contaminación atmosférica y otros tipos de contaminación; y el Port State Control proporciona el mecanismo de inspección de buques extranjeros.

Por ello, más que una única campaña de fiscalización, lo que se está produciendo es una superposición de controles nacionales, europeos e internacionales que incrementa la cantidad de información que las autoridades pueden revisar y las obligaciones que las compañías deben demostrar.

Para los puertos mediterráneos, el desafío será combinar ese mayor nivel de control con nuevas infraestructuras, combustibles alternativos y sistemas eléctricos que permitan a los buques reducir sus emisiones sin afectar la capacidad de la región para mantener su papel estratégico en el comercio internacional.