El terremoto del 10 de agosto y los incendios forestales que han generado preocupación en Nariño pueden dejar efectos en el sueño, el comportamiento y las relaciones. Pasto Salud E.S.E. recomienda buscar ayuda profesional cuando estas reacciones persisten o afectan la vida cotidiana.

El peligro puede haber pasado, pero para algunas personas la emergencia continúa.

Después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto y en medio de las emergencias provocadas por incendios forestales en Nariño, Pasto Salud E.S.E. advierte que el impacto de estos acontecimientos no se limita a los daños materiales. El miedo, la angustia y la incertidumbre también pueden permanecer durante días o incluso prolongarse después de que la situación de emergencia haya sido controlada.

Una réplica, un ruido fuerte, el olor a humo o incluso volver a dormir pueden convertirse en situaciones que reactiven el temor experimentado durante una emergencia.

“Cuando una emergencia o un desastre ocurren no solo se afectan nuestras viviendas o nuestro territorio, también se afecta nuestra salud mental, y es normal que se sienta miedo, angustia e incluso culpa por no poder ayudar más”, explica Camila Uribe, referente de salud mental de Pasto Salud E.S.E.

El cuerpo también recuerda la emergencia

Las reacciones emocionales después de un desastre pueden manifestarse de diferentes maneras. Problemas para dormir, preocupación constante, irritabilidad, miedo, angustia o cambios en la forma de relacionarse con otras personas son algunas señales que no deberían ignorarse cuando comienzan a interferir con la vida cotidiana.

Para la profesional, reconocer estas reacciones y hablar sobre ellas es parte del proceso de recuperación.

“Una emergencia no termina cuando pasa el temblor. Queda en el cuerpo, en el sueño y en la forma en que nos relacionamos. Por eso es vital hablarlo y buscar ayuda a tiempo”, señala Uribe.

La recomendación de Pasto Salud E.S.E. es no asumir que pedir ayuda psicológica significa que una persona es débil. Por el contrario, recibir acompañamiento profesional permite contar con herramientas para manejar el estrés y las emociones asociadas a una experiencia traumática.

¿Cuándo pedir ayuda?

Sentir miedo o angustia después de una emergencia puede ser una reacción esperable. La señal de alerta aparece cuando estas emociones persisten, aumentan o comienzan a afectar el descanso, el trabajo, los estudios, las relaciones familiares o las actividades cotidianas.

En estos casos, acudir a un profesional de la salud permite valorar la situación y determinar qué tipo de acompañamiento se requiere.

Pasto Salud E.S.E. insiste en que la atención temprana puede contribuir a evitar que las consecuencias emocionales de una experiencia traumática se prolonguen y evolucionen hacia problemas de salud mental más complejos.

En una temporada marcada por emergencias naturales y ambientales, el llamado es claro: reconstruir también significa cuidar lo que no se ve.

Porque después de un terremoto o un incendio pueden quedar paredes afectadas, pero también personas que necesitan recuperar la tranquilidad.