Las autoridades ambientales y de gestión del riesgo en Santander mantienen un monitoreo permanente sobre los principales ríos del departamento tras evidenciar una disminución significativa en sus niveles, una situación atribuida a las altas temperaturas y a la reducción de las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.

De acuerdo con los reportes más recientes, varios afluentes presentan caudales por debajo de los niveles habituales, lo que aumenta la preocupación por una posible temporada de sequía y sus efectos sobre el abastecimiento de agua, la actividad agropecuaria y los ecosistemas de la región. Las autoridades han advertido que, de persistir estas condiciones climáticas, podrían registrarse mayores dificultades para las comunidades que dependen de estas fuentes hídricas.

Frente a este panorama, los organismos competentes hicieron un llamado a la ciudadanía para hacer un uso responsable del agua, evitar el desperdicio y atender las recomendaciones emitidas por las entidades de gestión del riesgo. Asimismo, continúan las labores de vigilancia para identificar posibles afectaciones y coordinar acciones preventivas en los municipios más vulnerables.

Los expertos recuerdan que el fenómeno de El Niño suele provocar un aumento de las temperaturas y una disminución de las precipitaciones, condiciones que favorecen la reducción de los caudales de los ríos y elevan el riesgo de incendios forestales, desabastecimiento de agua y pérdidas en el sector agrícola.

Las autoridades reiteraron que el seguimiento a las condiciones hidrológicas continuará durante las próximas semanas, con el fin de adoptar medidas oportunas que permitan mitigar los impactos de una eventual sequía y proteger el suministro de agua para la población.