Estados Unidos inició este 9 de junio una serie de ataques militares contra objetivos iraníes luego de que un helicóptero AH-64 Apache del Ejército estadounidense fuera derribado cerca del estrecho de Ormuz. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) calificó la operación como una acción de “autodefensa” y aseguró que se trata de una respuesta proporcional a lo que considera una agresión iraní. Según información oficial, los dos tripulantes del helicóptero sobrevivieron al incidente y fueron rescatados con vida tras caer cerca de la costa de Omán. El presidente estadounidense, Donald Trump, había advertido previamente que habría represalias si se confirmaba la responsabilidad iraní en el derribo de la aeronave. Medios internacionales reportan que las explosiones se registraron en varios puntos estratégicos del golfo Pérsico iraní, incluida la provincia de Hormozgán y zonas cercanas al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. La nueva ofensiva aumenta la tensión en Oriente Medio, en medio de un escenario ya marcado por enfrentamientos entre Irán e Israel y los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada mayor del conflicto. Hasta el momento, las autoridades iraníes no han informado oficialmente sobre el alcance de los daños ni sobre posibles víctimas derivadas de los ataques estadounidenses.