El consumo excesivo de dulces durante las festividades decembrinas incrementa el riesgo de desarrollar caries dentales, una de las enfermedades no transmisibles más frecuentes en el mundo, según advierten especialistas en salud oral. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de 2.500 millones de personas padecen caries, una afección estrechamente relacionada con la ingesta elevada de azúcares.

De acuerdo con la OMS, las caries afectan tanto a dientes permanentes como temporales. Se calcula que más de 2.000 millones de adultos presentan caries en su dentición definitiva, mientras que alrededor de 510 millones de niños sufren esta enfermedad en sus dientes de leche.

Los expertos explican que, al entrar en contacto con los dientes, el azúcar es utilizada de inmediato por las bacterias presentes en la boca para crecer y multiplicarse. Este proceso aumenta los niveles de acidez, lo que puede provocar la disolución progresiva del esmalte dental y facilitar la aparición de caries. El consumo frecuente de dulces “sobrealimenta” estas bacterias, superando la capacidad natural de la saliva para neutralizar los ácidos.

Entre las consecuencias de no tratar las caries a tiempo se encuentran el dolor persistente, infecciones crónicas, dificultades para comer o dormir, y efectos negativos en el bienestar emocional y social de las personas.

Ante este panorama, los especialistas recomiendan medidas sencillas para proteger la salud dental, como cepillarse los dientes después de cada comida, reducir el consumo diario de alimentos y bebidas azucaradas, ingerir dulces durante las comidas principales y evitar su consumo antes de dormir. Estas prácticas ayudan a disminuir la acidez en la boca y a prevenir el deterioro dental.