Antes de que comenzaran las labores de reconstrucción, Venezuela ya enfrentaba una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente. Dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurridos con apenas segundos de diferencia, provocaron el colapso de miles de viviendas, edificios e infraestructuras, dejando un panorama de destrucción en varias regiones del norte del país.
Las cifras reflejan la magnitud de la tragedia: miles de personas murieron, más de doce mil resultaron heridas y millones se vieron afectadas por el desastre. Además, decenas de miles de familias perdieron sus hogares y continúan dependiendo de la ayuda humanitaria mientras avanzan las labores de rescate, atención médica y reconstrucción de las zonas devastadas
