El Ciclón arrancó el Clausura como terminó el semestre anterior: perdiendo y sin convencer

San Lorenzo protagonizó uno de los debuts más decepcionantes de la primera fecha del Torneo Clausura 2026 y la derrota 0-1 ante Lanús en La Fortaleza confirmó que los problemas del Ciclón son más profundos de lo que el cambio de técnico puede resolver en poco tiempo. Néstor Gorosito asumió el cargo con la misión de devolverle al club de Boedo la identidad y el juego que lo hizo grande, pero el debut mostró un equipo sin ideas claras en la creación, con dificultades para asociarse en el mediocampo y una dependencia excesiva de las apariciones individuales que nunca terminaron de materializar las ocasiones más claras de la noche. Los dos remates que se fueron al poste son la imagen perfecta del San Lorenzo actual: cerca del gol pero siempre sin la fortuna ni la precisión final para convertir.

Lo que hace tan difícil la situación de Gorosito es que llega a San Lorenzo después de una Copa Argentina eliminatoria que dejó una herida enorme en la institución: caer ante Deportivo Riestra es el tipo de resultado que marca a un club durante meses y que genera una presión adicional sobre cada partido que sigue. El Ciclón tiene en su plantel jugadores de calidad como Alexis Cuello, Rodrigo Auzmendi y Nicolás Tripichio que en su mejor versión pueden hacerle daño a cualquier rival del torneo, pero esta noche en Lanús ninguno apareció con el nivel necesario para cambiar el partido. La próxima fecha en casa ante su hinchada en el Nuevo Gasómetro es la primera oportunidad real de Gorosito para presentarle al mundo del fútbol argentino un San Lorenzo diferente al que se vio esta noche.