El presidente de la República, Abelardo De la Espriella, decretó ayer lunes, la situación de desastre nacional, luego de la gran tragedia que ocasionó un terremoto de 7.4, el cual azotó a una gran parte de Colombia, a las 7:34 de la mañana.

El sismo afectó de manera grave a departamentos como el Valle del Cauca, Caldas, Risaralda y Quindío entre otros, donde se presentaron episodios de pérdidas de vidas humanas y una gran destrucción en edificios y viviendas.

En ese sentido, en el caso de la ciudad de Cali, hasta el cierre de esta edición, los organismos de socorro trataban de rescatar a personas que permanecían atrapadas para los escombros de construcciones que se vinieron al piso. En la capital del Valle, la fuerza del sismo hizo que vastas zonas de la ciudad, se quedarán sin el servicio de energía, agua e Internet. 

El fuerte movimiento sísmico cuyo epicentro fue el departamento del Chocó, deja hasta el cierre de esta edición un saldo parcial cercano a las 150 personas muertas, miles de heridos y destrucción en centenares de viviendas, especialmente en las ciudades de Cali, Manizales, Pereira y Armenia, donde se registran la mayoría de las víctimas fatales.

Respuesta inmediata

Al declarar la situación de emergencia de carácter nacional, en el marco de la reunión con el Comité Nacional para el Manejo de Desastres y el Consejo Nacional para la Gestión de Riesgo  de Desastres UNG, el presidente De la Espriella, manifestó a través de los diferentes medios de comunicación que asume de manera personal el liderazgo de la atención de esta emergencia que ayer sacudió al país.

“Todos los ministros, el señor vicepresidente y el Puesto de Mando Unificado me reportan directamente a mí y directamente voy a liderar la emergencia como corresponde”, afirmó.

Para ejecutar las acciones en los territorios, se conformaron equipos de trabajo encabezados por los ministros y el vicepresidente José Manuel Restrepo. El mandatario confirmó que se desplazarán a los departamentos afectados con el apoyo de la fuerza pública y la Policía Nacional.

Las prioridades

“Lo primero es el rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Esa es la prioridad, rescatar a las personas que todavía están bajo escombros”, señaló el jefe de Estado.

Al finalizar el Comité Nacional para el Manejo de Desastres ante el terremoto presentado ayer,  además de activar la figura de Desastre Nacional, el entrante mandatario ordenó que varios de sus ministros hicieran presencia en las zonas de más afectación.

Inicialmente el presidente Abelardo de La Espriella, se dirigió a Pereira, pero al cierre de esta emisión expresó su intención de viajar al Choco, epicentro del terremoto.

Mientras tanto, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, viajó a Pereira y la ministra de Transporte, Elsa Noguera,  se desplazó a Cali, que fue una de las ciudades más afectadas por el terremoto.

Igualmente, se esperaba en el transcurso de las próximas horas que la ministra de Salud, Ana María  Vesga se pueda desplazar hacia el departamento del Choco, zona que fue epicentro del terremoto y por lo tanto, es una de las más afectadas por el movimiento que sacudió ayer al país.

Importante llamado      

El presidente De la Espriella hizo un llamado a que todos los reportes oficiales de afectaciones se canalicen exclusivamente a través de la Sala de Crisis Nacional, que funciona como el Puesto de Mando Unificado en la sede principal de la Unidad.

“Hoy todos los colombianos, sin distinciones ideológicas ni políticas, tenemos que unirnos frente a una sola causa, que son las víctimas de este desastre natural”, concluyó.

Cifras iniciales

Con corte a las 12:30 de la mañana de ayer el balance de personas muertas ascendía a 111: Decenas de ellas corresponden a ciudades capitales, por lo que Asocapitales mantiene articulación permanente con alcaldes y el Gobierno Nacional.

Las cifras continúan sujetas a actualización según las operaciones de búsqueda, rescate y verificación. Chocó, el Eje Cafetero y el Valle concentran las mayores afectaciones, con especial atención sobre Pereira, Manizales, Quibdó, Cali y Armenia.

Los departamentos más afectados hasta el momento son Chocó, Caldas, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío. Y el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, afirmó que se activaron grupos USAR —de rescatistas— de Bogotá, Envigado, Yopal y Medellín, para colaborar y atender la situación en las regiones más afectadas.

El gobierno al frente

El presidente Abelardo de la Espriella dijo que el Gobierno mantiene “disposición, compromiso y solidaridad con las víctimas” y explicó que “se dio inicio al Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta frente a la emergencia que atraviesa el país”. Este estará ubicado en la sede de la UNGRD en Bogotá, con comunicación permanente con otros centros como los de Armenia y Quibdó.

Asimismo, explicó que “se conformaron equipos de trabajo encabezados por ministro y el vicepresidente (José Manuel Restrepo)”. Bajo su dirección y la de los ministros, “se ejecutará el trabajo con las distintas instancias, incluida la Fuerza Pública y la Policía”. De la Espriella también se refirió a que los diferentes ministros viajarán a las regiones afectadas.

“Yo voy a estar presente, voy a liderar la emergencia como corresponde, los ministros me responden a mí directamente. El canciller y el vicepresidente coordinarán la respuesta del apoyo internacional”, añadió.

“El Gobierno Nacional mantiene desplegadas todas sus capacidades para llevar ayuda a cada territorio que se necesite: lo primero es el rescate de las personas bajo los escombros”, dijo De la Espriella.

TITULO (RECUADRO)

Una herramienta muy eficiente

Colombia enfrenta una de las emergencias más graves de los últimos años después del sismo de magnitud 7,4 que tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, y que dejó decenas de personas fallecidas, heridos, edificaciones afectadas y daños en infraestructura en diferentes departamentos.

Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno Nacional declaró la situación de desastre dnacional, una decisión que busca permitir una respuesta coordinada entre la Nación, departamentos y municipios y facilitar la movilización de recursos para atender las necesidades más urgentes.

La medida fue anunciada después del Comité Extraordinario para el Manejo de Desastres, instalado para evaluar las consecuencias del terremoto y definir las acciones de respuesta.

La declaratoria llega en un momento en el que las autoridades todavía están consolidando el número de víctimas, identificando viviendas y edificios comprometidos y determinando cuáles servicios públicos e infraestructuras requieren intervención inmediata. Pereira, Cali, Armenia, Manizales, Buenaventura, Quibdó y otros municipios reportaron diferentes niveles de afectación.

¿Qué es la medida?

De acuerdo con lo que explica el comunicador Andrés Martín Piñeros, la  declaratoria de desastre nacional es una herramienta prevista en la Ley 1523 de 2012 para situaciones en las que la magnitud de un evento requiere una respuesta que va más allá de las capacidades ordinarias de las autoridades territoriales. En términos prácticos, permite que el Estado organice y concentre capacidades técnicas, humanas, administrativas y presupuestales para responder a la emergencia.

Las prioridades

Esto significa que el Gobierno puede coordinar a entidades nacionales, gobernaciones, alcaldías y organismos de socorro para determinar dónde están las necesidades más urgentes y dirigir allí los recursos disponibles.

La prioridad durante la primera etapa es la protección de la vida, la búsqueda y rescate de personas, la atención médica y el suministro de elementos básicos para quienes quedaron afectados.

También se abre la posibilidad de avanzar en la recuperación de servicios esenciales y de infraestructura. Esto puede incluir viviendas, hospitales, colegios, vías, sistemas de agua potable, redes eléctricas y otras instalaciones que hayan sufrido daños y cuya recuperación sea necesaria para que las comunidades puedan retomar sus actividades.

Recursos y ayudas

Uno de los principales efectos de la declaratoria está relacionado con la capacidad del Gobierno para movilizar recursos destinados a la atención de la emergencia. Esto no significa que, por el solo hecho de declararse el desastre nacional, cada familia afectada vaya a recibir automáticamente una cantidad determinada de dinero.

En los lugares donde existan edificaciones con daños estructurales, las autoridades también deberán avanzar en evaluaciones técnicas antes de permitir el regreso de las personas. En una emergencia de esta magnitud, una de las tareas fundamentales es identificar cuáles construcciones pueden seguir siendo utilizadas y cuáles representan un riesgo.

Reconstrucción

¿El Gobierno puede reconstruir las zonas afectadas?

La declaratoria no está limitada a las primeras horas después del terremoto y el régimen de desastre contempla también una etapa de rehabilitación y reconstrucción, por lo que las autoridades podrán establecer acciones para recuperar infraestructura y servicios afectados.

Esto puede traducirse en obras para reparar o reconstruir viviendas, vías, hospitales, colegios, redes de servicios públicos y otras instalaciones fundamentales para las comunidades. La magnitud de esas intervenciones dependerá del diagnóstico que realicen las autoridades en los próximos días.

No es un cheque en blanco

La declaratoria de desastre nacional no equivale a un cheque en blanco ni significa que todos los recursos públicos puedan utilizarse sin controles.

El Gobierno cuenta con herramientas especiales para responder a la emergencia y puede realizar las operaciones presupuestales necesarias de acuerdo con el marco legal, pero las actuaciones deben estar relacionadas con la situación de desastre y sujetas a los controles correspondientes.

También es importante diferenciar esta figura de un estado de emergencia económica, social y ecológica. La declaratoria de desastre nacional permite activar mecanismos especiales de gestión del riesgo y respuesta, pero no le otorga automáticamente al presidente las mismas facultades extraordinarias que contempla el artículo 215 de la Constitución para una emergencia económica, social y ecológica.