Mientras muchos viajeros buscan destinos internacionales para vivir nuevas experiencias, en el sur de Colombia existe un territorio que guarda paisajes imponentes, montañas milenarias, cascadas escondidas, bosques nativos y senderos llenos de historia. En Nariño, el senderismo ha dejado de ser una actividad exclusiva para aventureros y se ha convertido en una alternativa que conecta a cientos de personas con la naturaleza, el patrimonio y la identidad cultural de la región.

Uno de los principales promotores de esta práctica es Juan David Mingan Males, quien desde los 18 años encontró en las montañas mucho más que un espacio para caminar. Para él, cada sendero representa una oportunidad para descubrir historias, aprender de las comunidades y valorar la riqueza natural que posee el departamento.

«Cada caminata cambia la forma de ver la vida. Cuando uno llega a la cima de una montaña entiende que el esfuerzo siempre vale la pena. El senderismo enseña disciplina, respeto por la naturaleza y amor por nuestra tierra», afirma.

Durante más de una década ha recorrido decenas de rutas en Pasto, Nariño y otras regiones del país, convirtiéndose en un referente para quienes desean conocer el departamento desde una perspectiva diferente, lejos del turismo convencional.

Un tesoro escondido

Para Juan David, Pasto es una ciudad privilegiada. Sus alrededores esconden escenarios naturales que muchos habitantes aún desconocen.

Volcanes, páramos, bosques andinos, lagunas, cascadas y caminos ancestrales conforman una oferta turística que, bien aprovechada, podría convertir al departamento en uno de los principales destinos de naturaleza del país.

«No solamente mostramos un paisaje bonito. En cada salida contamos la historia del lugar, hablamos de las comunidades indígenas, de la biodiversidad, del patrimonio cultural y de la importancia de cuidar estos ecosistemas», explica.

Esa combinación entre aventura y conocimiento ha permitido que muchas personas regresen a Nariño con una visión completamente diferente del territorio.

Una experiencia

El senderismo también se ha convertido en una herramienta para mejorar la salud física y emocional.

Quienes participan en estas caminatas no solo fortalecen su condición física, sino que encuentran espacios para desconectarse del estrés cotidiano, compartir con otras personas y vivir experiencias que fortalecen el bienestar mental.

«Muchas personas llegan buscando hacer ejercicio y terminan enamorándose de la naturaleza. Hay quienes nunca habían subido una montaña y cuando llegan a la cima sienten una satisfacción que cambia completamente su manera de ver las cosas», comenta Mingan.

Actualmente, las caminatas reúnen familias completas, grupos de amigos, deportistas, estudiantes e incluso turistas extranjeros interesados en conocer los paisajes del sur del país.

Uno de los momentos más significativos en la trayectoria del grupo ocurrió durante una expedición al volcán Cotopaxi, en Ecuador, considerado uno de los volcanes activos más altos del mundo. Luego de varias horas de ascenso y enfrentando bajas temperaturas, el grupo logró llegar hasta uno de los puntos más emblemáticos del volcán, donde desplegaron con orgullo la bandera de Colombia.