El fuerte terremoto que sacudió a Venezuela volvió a poner en el centro del debate una preocupación que científicos habían advertido durante años: el debilitamiento de la capacidad del país para vigilar su propia actividad sísmica.
Expertos señalan que la red sismológica venezolana, que en el pasado llegó a contar con cerca de 300 estaciones distribuidas por el territorio nacional, hoy opera con menos de diez equipos activos, una reducción que limita la capacidad de análisis, investigación y seguimiento de los movimientos telúricos.
La disminución de estaciones no significa que los terremotos puedan predecirse con exactitud —algo que la ciencia todavía no puede hacer—, pero sí afecta la posibilidad de estudiar señales previas, mejorar los mapas de riesgo, calcular con mayor precisión los epicentros y fortalecer los planes de emergencia.
Un sistema que perdió capacidad de respuesta
Especialistas consultados tras el sismo explicaron que Venezuela tuvo durante décadas una infraestructura científica importante para estudiar la amenaza sísmica. Sin embargo, factores como la falta de mantenimiento, la reducción de recursos, la pérdida de investigadores y el deterioro tecnológico habrían debilitado esa red.
Uno de los efectos más visibles es la dependencia de información proveniente de organismos internacionales para complementar los registros sísmicos, una situación que reduce la autonomía científica del país frente a emergencias naturales.
La amenaza sísmica sigue presente
Venezuela se encuentra en una zona con actividad tectónica debido a la interacción de placas y sistemas de fallas activos. El terremoto ocurrido en junio de 2026 recordó que el riesgo sísmico continúa siendo una realidad para varias regiones del país.
Los especialistas insisten en que fortalecer las redes de monitoreo, actualizar las normas de construcción y preparar a la población son elementos fundamentales para reducir el impacto de futuros eventos.
Más allá de la magnitud del movimiento telúrico, la emergencia dejó al descubierto una segunda crisis: la pérdida de una infraestructura científica que durante años permitió observar y comprender el comportamiento del territorio venezolano.
