Antioquia, Colombia — Un fenómeno geológico inusual sorprendió a la comunidad del municipio de San Juan de Urabá (Antioquia) el pasado 25 de febrero de 2026, cuando un volcán de lodo entró en erupción cerca de la planta de tratamiento del acueducto municipal, activando los protocolos de emergencia de las autoridades locales.

El evento fue reportado por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (DAGRAN) y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), quienes confirmaron que se trató de la erupción de un diapiro o volcán de lodo. En este tipo de fenómenos, el material expulsado no es lava, sino lodo, agua y gases, impulsados por presión interna en el subsuelo.

📌 ¿Qué causó la erupción?

Según las autoridades ambientales y geológicas, la erupción obedeció a un proceso conocido como diapirismo de lodo, en el cual la presión generada por gases atrapados y materiales sedimentarios asciende a la superficie, provocando la salida violenta de lodo y gases, sin relación con la actividad de volcanes magmáticos tradicionales.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha señalado que en Colombia existen más de 100 volcanes de lodo, muchos de ellos en zonas como Atlántico, Córdoba, Sucre, Bolívar y Antioquia, y que estas formaciones pueden experimentar erupciones como parte de su dinámica natural.

🏘️ Impacto y medidas

Afortunadamente, no se han reportado víctimas mortales ni heridos, pero el fenómeno dejó daños en una vía y afectaciones a la infraestructura cercana, además de la evacuación preventiva de varias viviendas situadas cerca del punto de erupción.

Brigadas técnicas han continuado con la evaluación del terreno, el monitoreo de la zona afectada y la habilitación de la transitabilidad en sectores impactados. Las autoridades locales y departamentales también han desplegado maquinaria amarilla para facilitar las labores de atención y garantizar la seguridad de la comunidad.

📊 ¿Qué se sabe sobre los volcanes de lodo?

Los volcanes de lodo son estructuras geológicas menos violentas que los volcanes de lava, con erupciones más reducidas y localizadas. A pesar de su menor agresividad, pueden representar riesgos por la expulsión de gases, el flujo de lodo hacia zonas habitadas o agrícolas y el agrietamiento del terreno, especialmente si ocurren cerca de áreas pobladas.

Las autoridades han pedido prudencia y atención a las recomendaciones del comité de gestión del riesgo, así como el seguimiento de los reportes oficiales ante cualquier eventualidad adicional.