Estados Unidos llega a este segundo partido respaldado por la fuerza de jugar como anfitrión del Mundial 2026, un factor que se reflejó claramente en su contundente debut. El equipo de Mauricio Pochettino mostró un juego de posesión en velocidad, con transiciones ágiles, toques de balón precisos y muy buenas combinaciones por el centro del campo en la goleada 4-1 ante Paraguay, además de la ventaja añadida de jugar ante su propia gente en cada sede.
Más allá del resultado, la localía también se ha traducido en un ambiente de gran ilusión entre la afición estadounidense, que ve en este equipo a un serio candidato para hacer un gran papel en el torneo. Christian Pulisic fue una de las grandes figuras durante su tiempo en cancha en el debut, mientras que Folarin Balogun se destacó con dos goles y Dest fue imparable por la banda derecha, alimentando las expectativas de que el impulso de jugar en casa pueda llevar a Estados Unidos lejos en esta edición del Mundial.
