Las hinchadas que convirtieron este Mundial en una fiesta que el mundo nunca olvidará

La hinchada mexicana se llevó el premio a la más apasionada del torneo sin discusión posible. El Estadio Ciudad de México registró los mayores decibeles de ruido de cualquier partido del Mundial según los propios medidores de la FIFA, con 87,000 personas cantando sin parar durante 90 minutos en cada partido de la fase de grupos. Pero lo que convirtió a la afición azteca en algo especial fue lo que ocurrió fuera del estadio: más de 800,000 personas en las calles de la Ciudad de México tras la victoria ante República Checa, Times Square teñido de verde en Nueva York y Los Ángeles paralizada con caravanas de hinchas que celebraron como si ya hubieran ganado el título. La banderazo ecuatoriano que cerró Manhattan también quedó grabado en la historia como uno de los momentos más impactantes que ha dado una hinchada en cualquier Copa del Mundo.

Marruecos llevó a todo el continente africano en sus espaldas con una afición que tiñó de rojo cada estadio donde jugaron sus Leones del Atlas, convirtiendo Boston en una ciudad marroquí durante los días previos a cada partido. Los argentinos demostraron una vez más que son la hinchada más presente del mundo: viajaron en masa desde Buenos Aires hasta Miami, Dallas y Kansas City llenando las tribunas de celeste y blanco en cada partido de la Albiceleste. Y la hinchada noruega sorprendió a todos con una presencia masiva que nadie esperaba de un país de apenas cinco millones de habitantes, ocupando estadios enteros con sus colores y demostrando que el fútbol vikingo tiene una afición tan apasionada como cualquiera del mundo.