El 22 de julio fue un día especial en Valdebebas: Fede Valverde cumplió 28 años y lo celebró de la mejor manera posible, reincorporándose a los entrenamientos del Real Madrid para vivir su primera sesión bajo las órdenes de José Mourinho. El uruguayo pasó por la mañana el reconocimiento médico en la Ciudad Deportiva y al llegar al campo se encontró con el técnico portugués en un saludo cálido con abrazo que se convirtió en la imagen del día y en el símbolo del comienzo de una nueva era. Valverde, que llegó al Madrid con apenas 18 años en 2016 y ha construido una década de carrera en el club, arranca este curso como primer capitán del equipo, un reconocimiento que lo emociona profundamente.
Las palabras del uruguayo después del entrenamiento resumieron perfectamente el ambiente que se vive en Valdebebas: “Estoy deseando poder aprender de él, escuchar cada consejo que me brinde y sacarle el mayor fruto posible a cada entrenamiento que compartamos.” Una declaración que refleja la ilusión genuina de un jugador que quiere dejar atrás una temporada anterior complicada, marcada por un incidente con Tchouaméni y una salida prematura del Mundial con Uruguay tras la eliminación en fase de grupos ante España. El abrazo con Mourinho en el primer día fue el mejor borrón y cuenta nueva que podía protagonizar el Halcón, que en esta nueva era madridista tiene la oportunidad de convertirse en el líder y referente que el vestuario blanco necesita para volver a conquistar Europa.
