La financiación destinada a la salud de mujeres, recién nacidos, niños y adolescentes enfrenta una creciente presión internacional debido a la reducción de la ayuda oficial al desarrollo, el aumento de las cargas de deuda y las restricciones presupuestarias que afectan a numerosos países.

En este contexto, el Global Leaders Network (GLN), o Red Global de Líderes para la Salud de Mujeres, Niños y Adolescentes, celebró el 22 de septiembre de 2026 una reunión de alto nivel durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, para analizar cómo mantener las inversiones sanitarias en un escenario de austeridad.

Es importante hacer una precisión sobre la información inicial de esta noticia: no existe evidencia oficial de que la ONU haya aprobado un nuevo fondo de emergencia multilateral creado por el GLN para financiar la salud materna e infantil. Lo que sí está documentado es que el GLN y los Estados participantes aprobaron un comunicado político en el que se comprometieron a impulsar mecanismos de financiamiento más sostenibles, movilizar recursos nacionales y explorar instrumentos como financiamiento combinado, fondos mancomunados y canjes de deuda por salud.

Por ello, el hecho comprobado no es la creación de un fondo específico, sino el intento de los gobiernos y organismos asociados de evitar que la reducción de recursos internacionales provoque retrocesos en programas fundamentales de salud.

¿Qué ocurrió en la Asamblea General de la ONU?

La reunión se desarrolló el 22 de septiembre de 2026 en el marco de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue organizada por el Global Leaders Network junto con la Alianza para la Salud Materna, Neonatal e Infantil (PMNCH) y contó con la participación de gobiernos, instituciones multilaterales, organismos de salud, entidades de financiamiento y representantes de la sociedad civil.

El encuentro tuvo como eje la situación financiera que atraviesan los programas destinados a mujeres, niños y adolescentes.

Según la documentación presentada por PMNCH, la ayuda oficial al desarrollo cayó 23,1 % durante 2025, el mayor descenso registrado, y se proyectaba otra disminución de 5,8 % para 2026. La organización también advirtió que la inversión mundial en salud podría disminuir hasta en 40 %, con una pérdida estimada de unos 10.000 millones de dólares.

La presión no solamente procede de la reducción de las ayudas internacionales. Más de 3.300 millones de personas viven en países donde el gasto destinado al servicio de la deuda supera el dinero destinado a salud o educación, según la información presentada por PMNCH para el encuentro.

Esto reduce el margen que tienen los gobiernos para ampliar hospitales, contratar personal sanitario, adquirir medicamentos, fortalecer la atención primaria o mantener programas de prevención.

El GLN pidió cambiar la forma de financiar la salud

El comunicado publicado después de la reunión plantea una transformación en la manera de financiar la salud de mujeres, niños y adolescentes.

El GLN llamó a avanzar hacia sistemas de financiación más sostenibles y liderados por los propios países, con mayor capacidad de los gobiernos para determinar, movilizar y dirigir los recursos de acuerdo con sus necesidades nacionales.

Entre las alternativas mencionadas se encuentran:

  • Movilización de recursos nacionales.
  • Financiamiento combinado entre recursos públicos y privados.
  • Optimización de fondos mancomunados.
  • Canjes de deuda por inversión en salud.
  • Mayor coordinación entre gobiernos, organismos multilaterales y entidades financieras.
  • Alineación de la ayuda internacional con las prioridades definidas por cada país.

El comunicado también señala que estas herramientas deben adaptarse a las circunstancias de cada nación y formar parte de modelos de financiación dirigidos por los propios países.

Por tanto, la iniciativa no consiste simplemente en pedir más dinero a los donantes. Una de las principales preocupaciones expresadas por el GLN es conseguir que los sistemas sanitarios tengan fuentes de financiación menos vulnerables a los cambios de las prioridades internacionales.

¿Por qué preocupa especialmente la salud materna e infantil?

La situación resulta especialmente delicada porque los avances logrados durante las últimas décadas podrían desacelerarse o incluso retroceder si los programas sanitarios pierden financiación.

La Organización Mundial de la Salud informó durante el encuentro que, aunque la mortalidad materna mundial se redujo aproximadamente 40 % durante los últimos 25 años y la mortalidad infantil se redujo en más de la mitad, el progreso se ha desacelerado.

La OMS estima que cada año todavía mueren alrededor de 260.000 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, mientras que unos 4,9 millones de niños mueren antes de cumplir cinco años.

Una parte importante de esas muertes está relacionada con problemas que pueden prevenirse o tratarse cuando existen servicios sanitarios accesibles y oportunos.

La atención prenatal, el seguimiento del embarazo, la asistencia profesional durante el parto, la atención neonatal, las vacunas, la nutrición infantil, los medicamentos esenciales y la atención de emergencias obstétricas forman parte de las intervenciones que dependen de sistemas sanitarios con recursos suficientes.

La reducción de la ayuda internacional genera una presión adicional

Durante años, numerosos países de ingresos bajos y medios han utilizado recursos externos para complementar sus presupuestos nacionales de salud.

Cuando esos recursos disminuyen, los gobiernos deben encontrar otras fuentes de financiación o reducir determinados programas.

El problema es particularmente complejo en países que simultáneamente enfrentan altos niveles de deuda, conflictos, desplazamientos, emergencias climáticas o sistemas sanitarios con infraestructura limitada.

El propio GLN señaló que la incertidumbre geopolítica, el aumento de la deuda y la contracción histórica de la ayuda oficial al desarrollo están ejerciendo presión sobre los presupuestos nacionales y los sistemas de salud.

La organización sostiene que un periodo de restricciones fiscales no debería convertirse automáticamente en un periodo de pérdida de avances sanitarios.

La financiación nacional adquiere mayor importancia

Una de las principales propuestas planteadas por el GLN es aumentar la capacidad de los países para financiar sus propios sistemas sanitarios.

Esto supone que los gobiernos incrementen o protejan las partidas destinadas a salud, mejoren la eficiencia del gasto público y encuentren mecanismos que permitan ampliar el espacio fiscal disponible.

La estrategia también busca reducir la dependencia excesiva de la ayuda externa.

El GLN ya había planteado durante 2026 que la respuesta a la crisis de financiación sanitaria debía avanzar hacia una mayor soberanía sanitaria, entendida en este contexto como una mayor capacidad de los países para organizar y financiar sus propios sistemas de salud.

¿Qué papel tienen los canjes de deuda por salud?

Una de las herramientas mencionadas en el comunicado es el canje de deuda por salud.

Este mecanismo puede permitir que parte de las obligaciones financieras de un país se transforme en compromisos de inversión en determinados sectores sociales, dependiendo de las condiciones negociadas.

La idea ha adquirido relevancia en un momento en el que algunos gobiernos destinan una proporción importante de sus recursos al servicio de la deuda.

Sin embargo, estos mecanismos no representan dinero gratuito ni eliminan automáticamente las obligaciones financieras. Su utilidad depende de las condiciones de cada acuerdo, de la transparencia con que se administren los recursos y de que las inversiones estén vinculadas a resultados verificables.

Por esa razón, el GLN incluyó estos instrumentos dentro de un conjunto más amplio de opciones de financiación y no como sustituto único de los presupuestos sanitarios nacionales.

La advertencia de la OMS

Durante el encuentro de Naciones Unidas, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió proteger las partidas presupuestarias destinadas a mujeres, niños y adolescentes.

La OMS planteó que los recortes pueden afectar especialmente a servicios considerados menos protegidos presupuestariamente, entre ellos algunos relacionados con salud sexual y reproductiva y la atención en contextos humanitarios.

La organización también insistió en que los avances alcanzados no garantizan por sí mismos que las tasas de mortalidad continúen descendiendo.

En otras palabras, reducir la mortalidad materna e infantil requiere no solamente avances médicos, sino también financiación constante para que esos servicios puedan llegar a las comunidades que los necesitan.

¿Qué significa esto para Colombia?

Aunque Colombia no aparece como uno de los países centrales de esta iniciativa del GLN, el debate tiene implicaciones para el país porque Colombia también participa en el sistema internacional de cooperación, comercio y financiación del desarrollo.

Además, una eventual reducción de la cooperación internacional en salud puede modificar las fuentes de financiación disponibles para programas específicos en países de ingresos bajos y medios.

Para Colombia, el mensaje más importante es que la sostenibilidad de los sistemas sanitarios depende cada vez más de la capacidad interna para financiar servicios esenciales.

Esto no significa que la cooperación internacional deje de ser importante. Significa que los gobiernos buscan combinar cooperación, recursos nacionales y nuevas herramientas financieras para evitar que un solo cambio en los presupuestos internacionales provoque interrupciones en los servicios.


¿Y qué tiene que ver esto con las importaciones en Colombia?

Aquí es necesario separar dos asuntos.

El encuentro del GLN y la financiación de la salud materna e infantil no establece que Colombia deba dejar de importar productos. Tampoco existe en el comunicado del GLN una instrucción para sustituir importaciones colombianas por productos nacionales.

Sin embargo, la discusión sobre financiación y capacidad nacional sí permite abordar un asunto económico relacionado: la importancia de fortalecer la producción colombiana cuando existen empresas nacionales capaces de fabricar los mismos bienes de manera competitiva.

Importar no es necesariamente negativo. Colombia necesita comprar en el exterior maquinaria, tecnología, materias primas, medicamentos, equipos y otros productos que no produce suficientemente o que pueden ser más eficientes de adquirir internacionalmente.

El problema aparece cuando las importaciones desplazan de manera significativa a productores nacionales que sí tienen capacidad para abastecer el mercado.

Colombia aumentó sus importaciones en 2026

Los datos más recientes del DANE disponibles al momento de esta publicación muestran que las importaciones colombianas alcanzaron US$7.968,1 millones CIF en julio de 2026, un aumento de 22,9 % frente a julio de 2025.

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las manufacturas, cuyas compras externas aumentaron 16,1 % y representaron el 72,5 % del valor total de las importaciones de ese mes.

En contraste, las exportaciones de julio de 2026 fueron de US$4.690,7 millones FOB, con un crecimiento anual de 5,9 %.

Como resultado, Colombia registró en julio un déficit comercial de US$2.797,8 millones, frente a US$1.694,2 millones en julio de 2025.

Estos datos no significan que todas las importaciones sean perjudiciales. El déficit comercial tampoco permite por sí solo concluir que una economía esté en una situación determinada. Pero sí muestra que durante ese mes el valor de las compras externas superó ampliamente al de las ventas externas.

¿Por qué puede ser perjudicial importar cuando existe producción nacional?

Cuando una empresa, una institución o un consumidor compra un producto fabricado en Colombia, una parte importante del dinero puede permanecer dentro de la economía nacional.

Ese gasto puede generar ingresos para:

Productores → trabajadores → proveedores → transportadores → comerciantes → otros negocios.

Este proceso genera los llamados encadenamientos productivos.

Por ejemplo, si una empresa colombiana fabrica un alimento procesado, su actividad puede requerir materias primas agrícolas, envases, transporte, almacenamiento, servicios de mantenimiento, energía, publicidad y distribución.

Cuando una parte de esa cadena es nacional, el gasto puede generar actividad económica en diferentes sectores.

El Ministerio de Comercio ha señalado precisamente que el fortalecimiento de la producción nacional busca ampliar la capacidad instalada, fortalecer los encadenamientos productivos y contribuir a la generación y sostenibilidad del empleo.

Menor demanda de productos nacionales puede afectar la producción

Si un producto importado desplaza a uno fabricado en Colombia, la empresa nacional puede enfrentar una reducción en sus ventas.

Si esa situación se mantiene durante un periodo prolongado, puede tener consecuencias como:

  • Menor utilización de las fábricas.
  • Reducción de pedidos a proveedores nacionales.
  • Menores ingresos empresariales.
  • Menor contratación o reducción de puestos de trabajo.
  • Menor inversión productiva.
  • Pérdida de capacidades industriales.
  • Mayor dependencia de proveedores extranjeros.

No obstante, el efecto depende del sector. En algunas industrias las importaciones son precisamente necesarias para que las empresas colombianas produzcan, porque incorporan maquinaria, tecnología o materias primas que no se fabrican localmente.

Por eso, sustituir todas las importaciones no es una política económicamente viable ni necesariamente conveniente.

La discusión se concentra más bien en identificar qué bienes pueden producirse competitivamente en Colombia y cuáles deben seguir adquiriéndose en el exterior.

El costo de perder capacidad productiva

Uno de los riesgos de depender demasiado de proveedores externos aparece cuando ocurren crisis internacionales.

Una interrupción del transporte marítimo, una guerra, una pandemia, una crisis energética, restricciones comerciales o problemas en las cadenas de suministro pueden dificultar la llegada de determinados productos.

Una economía con capacidades productivas propias en sectores estratégicos puede tener más alternativas para responder a esas situaciones.

Este principio también aparece en la estrategia de reindustrialización anunciada por el Ministerio de Comercio, que plantea fortalecer las capacidades productivas nacionales cuando existen posibilidades de expansión y, simultáneamente, facilitar el acceso a insumos estratégicos necesarios para que las empresas colombianas sean competitivas.

Comprar colombiano también puede fortalecer el empleo

El efecto sobre el empleo depende de cada industria, pero la lógica económica es relativamente directa.

Cuando aumenta la demanda de un producto fabricado en Colombia, las empresas nacionales tienen mayores incentivos para incrementar producción, adquirir insumos y contratar servicios.

El Ministerio de Comercio ha señalado que los encadenamientos productivos y una mayor utilización de la capacidad instalada pueden contribuir a generar y sostener empleos.

Esto adquiere especial importancia para sectores agrícolas y manufactureros, donde una empresa puede estar conectada con numerosos proveedores pequeños y medianos.

Pero importar también puede ser positivo

Una cobertura responsable del tema debe dejar claro que no todas las importaciones son malas para Colombia.

Una fábrica colombiana puede importar una máquina que le permita producir más. Una empresa tecnológica puede comprar componentes extranjeros para fabricar un producto nacional. Un hospital puede necesitar equipos médicos que no se producen localmente. Una industria farmacéutica puede depender de principios activos fabricados en otros países.

En esos casos, la importación puede contribuir a la producción nacional en lugar de competir directamente contra ella.

El Banco de la República, por ejemplo, ha señalado que una parte importante del consumo de bienes durables en Colombia tiene un alto componente importado.

Por eso, el objetivo económico no debería ser simplemente «importar menos», sino desarrollar capacidades nacionales donde exista una oportunidad real de producción competitiva y utilizar las importaciones para complementar esas capacidades.


Salud y producción nacional: dos debates que convergen en la capacidad del Estado

Aunque la reunión del GLN no es una política comercial colombiana, existe un punto común entre ambos debates: la necesidad de desarrollar capacidades nacionales.

En salud, el GLN plantea que los países deben contar con mecanismos de financiación más sostenibles y menos vulnerables a los cambios de la ayuda externa.

En economía, fortalecer la producción nacional puede reducir determinadas dependencias externas y crear cadenas de valor internas.

Esto no significa aislar al país del comercio internacional. Al contrario, significa buscar un equilibrio entre comercio exterior, producción nacional, inversión, tecnología y seguridad de las cadenas de suministro.

El desafío para los próximos años

El debate planteado en Naciones Unidas muestra que el problema de la financiación sanitaria internacional está cambiando.

La discusión ya no se limita a conseguir recursos adicionales de los países donantes. También incluye cómo aumentar los ingresos nacionales, mejorar el uso del presupuesto, utilizar instrumentos financieros innovadores y coordinar mejor los recursos existentes.

El GLN se comprometió a continuar trabajando después de la Asamblea General mediante cooperación entre países, asistencia técnica y búsqueda de soluciones financieras.

Mientras tanto, las cifras de la OMS muestran que todavía existe una gran cantidad de muertes maternas e infantiles prevenibles y que los avances de las últimas décadas no están garantizados.

La situación también deja una lección económica para países como Colombia: fortalecer las capacidades nacionales —tanto sanitarias como productivas— puede reducir determinadas vulnerabilidades frente a cambios externos, aunque sin eliminar la necesidad de cooperación y comercio internacional.

En conclusión, el hecho comprobado en septiembre de 2026 no es la creación de un nuevo fondo de emergencia de la ONU por parte del GLN, sino un compromiso político para proteger y diversificar el financiamiento de la salud de mujeres, niños y adolescentes frente a la reducción de la ayuda internacional. El comunicado plantea aumentar la movilización de recursos nacionales y explorar instrumentos como los canjes de deuda y el financiamiento combinado.

Para Colombia, el debate sobre las importaciones debe analizarse por separado: las compras externas son necesarias para numerosos sectores, pero cuando sustituyen productos nacionales competitivos pueden reducir demanda, encadenamientos productivos e incentivos para invertir en capacidad local. Los datos oficiales muestran que las importaciones aumentaron 22,9 % interanual en julio de 2026 y que ese mes Colombia registró un déficit comercial de US$2.797,8 millones.