Un fondo de ayuda comunitaria está proporcionando mascarillas N95, agua, bebidas con electrolitos, guantes y otros artículos a trabajadores agrícolas de Idaho que continúan laborando bajo temperaturas extremas y condiciones de mala calidad del aire provocadas por el humo de incendios forestales. La iniciativa busca cubrir una brecha de protección laboral que, según organizaciones de trabajadores, sigue siendo especialmente importante en el estado.
En medio de un verano marcado por temperaturas superiores a los 100 grados Fahrenheit y episodios de humo procedente de incendios forestales, organizaciones comunitarias de Idaho están llevando directamente a los campos agrícolas suministros destinados a proteger a los trabajadores que no pueden simplemente abandonar sus labores cuando las condiciones ambientales empeoran.
El esfuerzo está encabezado por la Idaho Organization of Resource Councils (IORC) y su brazo comunitario, la Idaho Immigrant Resource Alliance (IIRA), a través del JJ Saldaña Heat and Smoke Relief Fund, un fondo que nació durante la pandemia de COVID-19 y que posteriormente evolucionó para atender los riesgos asociados con el calor extremo y el humo de incendios.
La campaña volvió a tomar relevancia durante el verano de 2026 debido a la combinación de temperaturas elevadas y episodios de contaminación atmosférica en distintas zonas del estado. La situación ha obligado a organizaciones locales a recorrer las áreas rurales para entregar equipos y recordar a los trabajadores las medidas básicas para reducir su exposición.
Una ayuda que llega directamente a los campos
Uno de los episodios más recientes ocurrió el 31 de julio de 2026, cuando integrantes de la Idaho Organization of Resource Councils, entre ellas Samantha Guerrero y Julia Santiago, prepararon una distribución de suministros para trabajadores agrícolas cerca de Nampa.
Las organizadoras transportaron cajas y recipientes con Gatorade, mascarillas N95, guantes de trabajo y protección ocular, además de otros artículos destinados a facilitar las labores bajo temperaturas elevadas y condiciones de humo.
Posteriormente se trasladaron a un campo de maíz ubicado aproximadamente a 20 minutos de Nampa. Allí, cerca de diez trabajadores que se encontraban realizando labores de desespigado del maíz recibieron bebidas, barras de alimentos, guantes y mascarillas durante un descanso de la jornada.
La escena refleja una de las características principales de este programa: la ayuda no se limita a una oficina o a un centro comunitario, sino que intenta llegar a los trabajadores directamente en los lugares donde desarrollan sus actividades.
Para los organizadores, esto es especialmente importante porque muchos trabajadores agrícolas se encuentran en zonas rurales y pueden tener dificultades para acceder a información sobre la calidad del aire, equipos de protección o recursos económicos destinados a afrontar situaciones de emergencia.
El fondo nació durante la pandemia
Aunque actualmente el programa está asociado principalmente con el calor y el humo de los incendios, sus orígenes se remontan a 2020, durante la pandemia de COVID-19.
De acuerdo con la Idaho Organization of Resource Councils, la iniciativa surgió para ayudar a trabajadores agrícolas que enfrentaban gastos y necesidades relacionadas con la emergencia sanitaria. La situación era particularmente complicada para trabajadores que no podían acceder a determinados programas de asistencia.
Con el paso de los años, la iniciativa se transformó y comenzó a concentrarse en otro problema recurrente para los trabajadores agrícolas de Idaho: las condiciones ambientales extremas durante el verano.
El fondo adoptó posteriormente el nombre JJ Saldaña Heat and Smoke Relief Fund, en homenaje a J.J. Saldaña, un organizador comunitario que apoyó a las comunidades hispanas y latinas de Idaho y que falleció antes de la campaña de 2024.
La IORC señala que su trabajo busca fortalecer el poder comunitario y defender la salud, la seguridad, la dignidad y la justicia de comunidades que se encuentran en primera línea frente a distintos riesgos, incluidos los trabajadores agrícolas.
¿Qué reciben los trabajadores?
La ayuda del fondo está compuesta principalmente por artículos básicos que pueden reducir los efectos del calor y de las condiciones ambientales adversas.
Entre los suministros distribuidos se encuentran:
- Mascarillas N95.
- Agua embotellada.
- Bebidas con electrolitos.
- Guantes de trabajo.
- Gafas de protección.
- Pañuelos o bandanas.
- Sombreros y elementos para protegerse del sol.
- Neveras o recipientes para mantener bebidas frías.
- Barras de alimentos y otros productos de primera necesidad.
La organización también acepta donaciones monetarias y artículos físicos. Parte de la estrategia consiste en establecer puntos de recolección en establecimientos y trabajar con negocios locales para reunir agua, bebidas deportivas y otros productos.
El objetivo es que los trabajadores no tengan que asumir personalmente el costo de elementos que necesitan para realizar su trabajo en condiciones peligrosas.
El humo de incendios añade otro riesgo a las altas temperaturas
El problema no se limita al calor.
El humo producido por incendios forestales contiene una mezcla de partículas y contaminantes que pueden afectar las vías respiratorias y provocar síntomas como irritación, dolor de cabeza y náuseas. La exposición también puede agravar problemas respiratorios preexistentes.
La situación se vuelve especialmente compleja cuando el humo coincide con temperaturas elevadas y jornadas prolongadas de trabajo físico.
En julio de 2026, el Departamento de Calidad Ambiental de Idaho (DEQ) emitió varios avisos relacionados con la calidad del aire. Durante algunos episodios, el índice de calidad del aire en Boise y otras partes del estado alcanzó niveles considerados muy perjudiciales para la salud.
El 27 y 28 de julio, por ejemplo, el índice de calidad del aire en Boise y otras áreas de Idaho superó los 200 puntos, un nivel considerado muy insalubre. Las autoridades recomendaron limitar la exposición al aire contaminado.
El DEQ también explica que los grandes incendios forestales representan una amenaza para la calidad del aire, la salud pública, el medioambiente y la economía del estado.
El problema: los trabajadores no pueden simplemente quedarse en casa
Una de las principales dificultades para los trabajadores agrícolas es que las recomendaciones dirigidas a la población general no siempre son fáciles de cumplir cuando el empleo depende de permanecer al aire libre.
Cuando las autoridades recomiendan reducir el tiempo en exteriores, un trabajador agrícola puede encontrarse ante una situación completamente diferente: las cosechas necesitan ser recogidas y las labores agrícolas tienen fechas determinadas.
La IORC ha señalado que durante la temporada de cosecha los trabajadores continúan presentándose en los campos incluso cuando las condiciones ambientales son adversas.
Un reportaje de KIVI-TV publicado en agosto de 2026 recogió declaraciones de la organizadora Samantha Guerrero, quien señaló que las condiciones de calor y mala calidad del aire pueden convertirse en situaciones potencialmente mortales si los trabajadores no reciben una protección adecuada.
La organización también reportó casos de trabajadores que permanecían durante muchas horas en los campos mientras soportaban simultáneamente altas temperaturas y humo.
La falta de información también es un problema
Además de los equipos físicos, las organizaciones están intentando solucionar otra dificultad: el acceso a información sobre los riesgos del humo.
Según Guerrero, durante recorridos realizados en zonas agrícolas encontraron trabajadores que no conocían los avisos oficiales sobre la calidad del aire.
Algunos trabajadores podían interpretar síntomas como dolor de cabeza, malestar o náuseas únicamente como consecuencia del calor, cuando también podían estar relacionados con la exposición al humo.
La organización intenta por ello combinar la entrega de suministros con información básica sobre el riesgo ambiental y la importancia de mantenerse hidratado, utilizar protección respiratoria adecuada y prestar atención a los síntomas.
Idaho frente a otros estados
La campaña también ha puesto sobre la mesa una discusión más amplia sobre las normas laborales.
La IORC sostiene que Idaho ofrece menos protecciones específicas frente al calor y el humo que algunos estados vecinos, como Oregon y Washington.
En Oregon, por ejemplo, las autoridades adoptaron reglas permanentes para proteger a trabajadores frente a condiciones de calor extremo y exposición al humo de incendios forestales.
Las disposiciones incluyen medidas como acceso a agua potable, áreas de sombra y determinadas protecciones respiratorias cuando los trabajadores están expuestos a humo.
En Idaho, en cambio, las normas estatales citadas por el Idaho Capital Sun establecen obligaciones generales relacionadas con determinados equipos de seguridad, pero no contemplan de manera específica las mismas protecciones frente al calor extremo y al humo.
Esta diferencia es uno de los argumentos utilizados por organizaciones comunitarias para justificar la necesidad de mantener programas de ayuda independientes.
La protección respiratoria es especialmente importante
Las mascarillas N95 se han convertido en uno de los artículos centrales de las distribuciones.
El objetivo es reducir la cantidad de partículas finas inhaladas durante episodios de contaminación por humo. Sin embargo, una mascarilla por sí sola no resuelve todos los riesgos asociados con trabajar en condiciones extremas.
Las organizaciones insisten en que también son importantes la hidratación, los descansos, la sombra, el acceso a información y la posibilidad de reducir la exposición cuando las condiciones se vuelven peligrosas.
De hecho, propuestas federales actualmente discutidas en el Congreso estadounidense buscan establecer requisitos específicos para que los trabajadores agrícolas reciban equipos de protección frente al humo y al calor. El Farmworker Smoke and Excessive Heat Protection Act of 2025, presentado tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, contempla medidas como respiradores N95 o N100, agua, instalaciones de enfriamiento, capacitación y descansos obligatorios cuando las condiciones alcancen niveles peligrosos.
Esto demuestra que el debate no se limita a Idaho, sino que forma parte de una discusión nacional sobre la protección de quienes trabajan al aire libre.
Un fondo sostenido por la comunidad
El JJ Saldaña Heat and Smoke Relief Fund funciona principalmente mediante ayuda comunitaria y donaciones.
La organización recibe aportes económicos y productos que posteriormente son distribuidos entre trabajadores agrícolas.
El modelo busca cubrir una necesidad inmediata mientras continúa el debate sobre las obligaciones que deberían tener los empleadores y las autoridades.
La campaña no es completamente nueva. En 2023, la IORC recaudó alrededor de 6.000 dólares para su fondo de calor y humo y reportó que había podido distribuir cientos de artículos entre aproximadamente 100 trabajadores agrícolas de Idaho.
En 2024, una campaña posterior recaudó 10.432 dólares, equivalentes al 69 % de una meta de 15.000 dólares, según la plataforma de recaudación utilizada por la organización.
La organización también documentó que durante 2024 los voluntarios entregaban semanalmente artículos como bebidas, guantes y elementos para combatir los efectos del calor.
El esfuerzo continúa en 2026
Para el verano de 2026, el fondo volvió a activarse bajo el nombre JJ Saldaña Heat and Smoke Relief Fund.
La campaña busca mantener las distribuciones mientras persistan las altas temperaturas y los episodios de humo.
El trabajo realizado el 31 de julio cerca de Nampa es un ejemplo concreto de cómo opera el programa: los voluntarios adquieren y transportan los productos, se desplazan hasta las zonas agrícolas y aprovechan los descansos de los trabajadores para distribuirlos.
El esfuerzo también busca generar un vínculo entre los trabajadores y la comunidad que consume los alimentos producidos en esos campos.
La idea expresada por las organizadoras es sencilla: quienes trabajan para sostener la producción agrícola no deberían sentirse solos frente a las condiciones ambientales que enfrentan.
Una temporada marcada por calor y humo
El contexto meteorológico y ambiental de Idaho ha hecho que el problema sea especialmente visible durante el verano de 2026.
El 30 de julio, autoridades estatales informaron además de tres muertes relacionadas con el calor ocurridas durante la semana anterior. Las víctimas tenían más de 55 años y residían en diferentes comunidades del sur de Idaho. El episodio ocurrió mientras varios sectores del estado enfrentaban temperaturas elevadas y avisos de calidad del aire relacionados con incendios.
Aunque esos fallecimientos no corresponden a trabajadores agrícolas, sirven para dimensionar el riesgo que representan las condiciones ambientales de esta temporada.
Para quienes trabajan durante horas en el exterior realizando labores físicamente exigentes, el calor y el humo pueden convertirse en factores que se acumulan y aumentan la vulnerabilidad.
El fondo no sustituye las protecciones laborales
Uno de los puntos más importantes para entender esta iniciativa es que el fondo comunitario no pretende reemplazar las responsabilidades de los empleadores ni las regulaciones laborales.
La distribución de agua, mascarillas, guantes y otros suministros es una respuesta de emergencia y una forma de apoyo comunitario.
La propia organización ha defendido que los trabajadores deberían contar con condiciones laborales seguras sin tener que comprar de su propio bolsillo los elementos necesarios para protegerse.
En ese sentido, el fondo también funciona como una forma de visibilizar una discusión más amplia: quién debe asumir el costo de proteger a las personas que trabajan en condiciones ambientales peligrosas.
Un problema que podría intensificarse
La exposición de trabajadores agrícolas al humo de incendios forestales se encuentra además vinculada a una tendencia ambiental de mayor alcance.
El Departamento de Calidad Ambiental de Idaho señala que los grandes incendios forestales se están convirtiendo en una amenaza cada vez mayor para la calidad del aire en el oeste de Estados Unidos.
Para los trabajadores agrícolas, el desafío es particularmente complejo porque sus empleos requieren exposición directa al exterior y porque la actividad agrícola no siempre puede detenerse durante una ola de calor o un episodio de humo.
Por ello, iniciativas como el JJ Saldaña Heat and Smoke Relief Fund funcionan actualmente como una red de protección comunitaria para una población que, de acuerdo con las organizaciones que la apoyan, continúa enfrentando importantes brechas de acceso a recursos e información.
Una red de apoyo en medio de una temporada difícil
La historia del fondo muestra cómo una iniciativa creada durante una emergencia sanitaria terminó convirtiéndose en un mecanismo permanente de apoyo para trabajadores agrícolas.
En 2026, sus voluntarios vuelven a recorrer los campos de Idaho con agua, bebidas, mascarillas, guantes y otros suministros mientras las temperaturas y el humo dificultan las labores.
La iniciativa no resuelve por sí sola los problemas estructurales relacionados con la seguridad laboral, pero sí ofrece una respuesta inmediata a quienes continúan trabajando en los campos.
Mientras persista la temporada de incendios y las temperaturas extremas, el debate sobre las condiciones laborales de los jornaleros de Idaho seguirá creciendo.
Para la Idaho Organization of Resource Councils, el mensaje central es que los trabajadores que contribuyen a mantener la producción de alimentos del estado también necesitan contar con protección, información y apoyo cuando las condiciones ambientales representan un riesgo para su salud.
