La carrera hacia las elecciones presidenciales de Colombia de 2026 entra en su fase decisiva con la publicación de una nueva encuesta de la firma Guarumo, que confirma un escenario altamente competitivo y, sobre todo, cambiante. El sondeo revela un fenómeno clave: aunque Iván Cepeda lidera con claridad la primera vuelta, perdería en una eventual segunda frente a Paloma Valencia, lo que abre múltiples interrogantes sobre el rumbo político del país.

Un líder sólido en primera vuelta, pero con techo electoral

De acuerdo con los resultados más recientes, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, encabeza la intención de voto con alrededor del 38 %, consolidándose como el favorito para pasar a la segunda vuelta.

Muy por detrás, pero en disputa directa por el segundo lugar, se encuentran Paloma Valencia y el abogado Abelardo de la Espriella, ambos en un empate técnico cercano al 23 %.

Este escenario configura una elección con tres protagonistas claros, mientras que figuras del centro político como Sergio Fajardo o Claudia López permanecen rezagadas con porcentajes marginales.

Sin embargo, el dato más relevante no está en la primera vuelta, sino en lo que ocurriría después.

Segunda vuelta: el giro que cambia todo

Según la misma encuesta, en un eventual balotaje Paloma Valencia derrotaría a Iván Cepeda, evidenciando un fenómeno recurrente en la política colombiana: la dificultad de los candidatos de izquierda para ampliar su base más allá de su núcleo duro.

Incluso, en otros escenarios, Cepeda apenas lograría una victoria muy ajustada frente a De la Espriella, lo que muestra un desgaste o “techo” en su crecimiento electoral.

Este comportamiento sugiere que el voto de oposición —especialmente el de derecha— podría unificarse en segunda vuelta, inclinando la balanza contra el candidato oficialista.

Fragmentación política y polarización

El contexto político refuerza esta tendencia. La derecha llega dividida a la primera vuelta, con Valencia y De la Espriella compitiendo entre sí, lo que facilita el liderazgo de Cepeda en esa etapa inicial.

Por otro lado, el centro político atraviesa una crisis de fragmentación, con figuras y partidos migrando hacia los extremos ideológicos.

Este fenómeno ha convertido la elección en un escenario de alta polarización, donde la disputa final parece encaminarse hacia un choque entre izquierda y derecha.

Alianzas y tensiones dentro de las campañas

En medio de este panorama, las alianzas juegan un papel determinante. La Alianza Verde, por ejemplo, ha expresado su respaldo a Cepeda, aunque con diferencias importantes, como su rechazo a la idea de una Asamblea Constituyente.

Estas tensiones reflejan que, aunque el candidato lidera, su coalición no está completamente cohesionada, lo que podría afectar su desempeño en una segunda vuelta.

Seguridad y clima electoral

La campaña también se desarrolla en un contexto de tensiones y riesgos. Paloma Valencia denunció recientemente un supuesto plan para atentar contra su vida, lo que evidencia el clima de inseguridad que rodea el proceso electoral.

Este tipo de hechos añade presión a una contienda ya marcada por la incertidumbre y la polarización.


Análisis: ¿qué significa esta encuesta?

El estudio de Guarumo deja varias conclusiones clave:

  • Iván Cepeda es el favorito para ganar la primera vuelta.
  • La derecha, aunque fragmentada, tiene potencial de unificarse en segunda vuelta.
  • Paloma Valencia emerge como una candidata competitiva en el escenario final.
  • El centro político pierde relevancia, profundizando la polarización.

En otras palabras, la elección no se definirá en quién lidera inicialmente, sino en quién logra sumar apoyos después.