La cacería a alias Bendito Menor, uno de los hombres más buscados de la región Caribe, no comenzó la madrugada en la que un comando especializado llegó hasta una vivienda del barrio Los Olivos, en Riohacha. Detrás del operativo que terminó con su muerte y la de su pareja, Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita, hubo meses de seguimiento, vigilancia encubierta, fuentes humanas y el rastreo de los vehículos en los que se movilizaba.

Las imágenes conocidas en las últimas horas permiten reconstruir parte de esa operación de inteligencia. En ellas aparecen los desplazamientos del señalado cabecilla por La Guajira, los vehículos utilizados por su esquema de seguridad, algunos de sus hombres de confianza y los lugares que frecuentaba junto a La Bebecita.

La operación terminó el 4 de septiembre de 2026, cuando las autoridades ubicaron a Naín Andrés Pérez Toncel, conocido como alias Bendito Menor, en un inmueble de Riohacha. En medio del procedimiento también murieron su pareja y dos hombres que hacían parte de su esquema de seguridad.

Meses de vigilancia y una operación diseñada para no levantar sospechas

De acuerdo con la reconstrucción publicada por SEMANA, la búsqueda hacía parte de la denominada Operación Centinela de la Patria, una estrategia enfocada en ubicar a uno de los principales objetivos de la ofensiva contra estructuras armadas y criminales en la región Caribe.

Un grupo de cerca de 30 integrantes de diferentes unidades de la Policía habría sido desplegado para seguir los movimientos de alias Bendito Menor y su círculo cercano. La estrategia incluyó trabajo encubierto y fuentes que permitieron recopilar información sobre sus desplazamientos, sus rutinas y las personas que integraban su esquema de seguridad.

La primera de las imágenes conocidas muestra precisamente uno de esos seguimientos. Bendito Menor se desplazaba por zonas rurales y rancherías de La Guajira, donde permanecía durante períodos cortos de tiempo, aparentemente para dificultar su localización.

Su constante movilidad se convirtió, paradójicamente, en una de las claves para que los investigadores pudieran construir una bitácora de sus recorridos.

La camioneta que se convirtió en una pieza clave

Otra de las fotografías muestra los vehículos utilizados por el grupo. Según la información divulgada sobre la investigación, alias Bendito Menor se movilizaba en una camioneta tipo Toyota, mientras otros integrantes de su esquema lo acompañaban en vehículos adicionales.

La inteligencia logró instalar un dispositivo de geolocalización en el vehículo utilizado por el señalado cabecilla. Ese sistema permitió a los investigadores identificar rutas, horarios y desplazamientos por diferentes sectores de La Guajira.

La información recopilada durante los recorridos fue complementando el mapa de movimientos del grupo. Las autoridades no solo buscaban determinar dónde se encontraba Bendito Menor, sino también conocer quiénes lo acompañaban, cuáles eran sus rutas habituales y en qué momentos reducía su esquema de seguridad.

Las fotografías difundidas sobre la operación muestran precisamente parte de esos vehículos y del seguimiento realizado antes del desenlace final.

‘La Bebecita’ también estaba bajo vigilancia

Rosa Angélica Tarazona, conocida como alias La Bebecita, no era únicamente la pareja sentimental de Bendito Menor. Las autoridades la señalaban de tener un papel dentro del entorno de la estructura criminal y su rutina también se convirtió en una fuente de información para los investigadores.

Según la reconstrucción de inteligencia divulgada por SEMANA, sus movimientos, incluidas visitas a determinados establecimientos y sus desplazamientos junto al círculo cercano del cabecilla, fueron documentados durante la operación.

Una de las fotografías difundidas muestra precisamente a La Bebecita en el contexto de ese seguimiento.

La vigilancia sobre ambos permitió a los investigadores establecer conexiones entre sus recorridos y los movimientos de los hombres que cumplían funciones de seguridad.

Los escoltas y el círculo cercano

Otra de las imágenes conocidas muestra el seguimiento a personas cercanas a Bendito Menor, entre ellas uno de los hombres identificados por las autoridades como alias Casiloco, señalado de manejar recursos dentro de la estructura.

El trabajo de inteligencia no se concentró únicamente en el objetivo principal. Seguir a sus hombres de confianza permitía reconstruir una red más amplia de relaciones, vehículos, lugares de encuentro y posibles rutas de escape.

Ese método fue especialmente importante debido a la manera en que Bendito Menor se movía. Según la información conocida sobre la investigación, el cabecilla evitaba permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar y contaba con un esquema de protección armado.

La vigilancia debía realizarse sin alertar a la estructura, por lo que buena parte del trabajo dependió de agentes encubiertos y fuentes humanas.

De la Alta Guajira a Riohacha: el cerco se fue cerrando

Las imágenes del seguimiento muestran una historia diferente a la de una operación improvisada. La ubicación final en Riohacha fue el resultado de información acumulada durante semanas y del monitoreo de sus desplazamientos.

Versiones conocidas tras el operativo señalaron que un movimiento relacionado con uno de los teléfonos utilizados por Bendito Menor ayudó a establecer con mayor precisión su ubicación. Otros reportes también han señalado la participación de capacidades de inteligencia de Estados Unidos, aunque los detalles específicos sobre esa cooperación han sido presentados de forma distinta por los medios y no todos han sido detallados oficialmente por las autoridades colombianas.

Con el objetivo ubicado, las autoridades desplegaron unidades especializadas hacia el barrio Los Olivos, en inmediaciones del aeropuerto Almirante Padilla de Riohacha.

La madrugada del operativo

El procedimiento se desarrolló durante la madrugada del 4 de septiembre de 2026. Unidades de operaciones especiales llegaron hasta el inmueble donde se encontraba alias Bendito Menor junto a La Bebecita y miembros de su esquema de seguridad.

El operativo terminó con la muerte de cuatro personas: Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor; Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita; y dos hombres identificados como integrantes de su seguridad.

Posteriormente, las autoridades trasladaron los cuerpos para adelantar los respectivos procedimientos de identificación e inspección judicial. Medicina Legal confirmó posteriormente la identificación de los cuatro fallecidos y avanzó en los trámites para la entrega de los cuerpos a sus familiares.

Las fotos que reconstruyen la cacería

Las ocho imágenes divulgadas sobre el caso permiten observar, en conjunto, las diferentes etapas de la investigación.

La primera muestra los desplazamientos de Bendito Menor por sectores de La Guajira. Otra registra los vehículos que utilizaba junto con su esquema de seguridad. También aparecen imágenes de los recorridos realizados por La Bebecita y de algunos de los hombres que integraban su círculo cercano.

Una de las fotografías más relevantes es la relacionada con el vehículo en el que, según la investigación, fue instalado un sistema de rastreo GPS. Ese elemento permitió a los investigadores obtener información sobre rutas y desplazamientos.

También aparecen registros de los seguimientos realizados a personas de confianza del cabecilla, una parte fundamental para entender cómo funcionaba su red de seguridad y con quiénes mantenía contacto.

Más que simples fotografías, el conjunto de imágenes funciona como una cronología visual de la operación: vigilancia, identificación de rutinas, seguimiento de vehículos, monitoreo del círculo cercano y, finalmente, la ubicación del objetivo en Riohacha.

¿Quién era alias Bendito Menor?

Naín Andrés Pérez Toncel se había convertido en uno de los nombres más visibles de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también conocidas como Los Pachencas en distintos reportes.

Las autoridades lo señalaban como uno de los cabecillas de la organización y lo relacionaban con actividades como homicidios, extorsiones y narcotráfico en zonas de La Guajira y la región Caribe.

Su exposición pública también llamó la atención de las autoridades. Bendito Menor aparecía con frecuencia en redes sociales mostrando vehículos, armas, desplazamientos y parte de su vida junto a La Bebecita, una visibilidad poco habitual para un integrante de una estructura criminal perseguida por las autoridades.

Esa notoriedad terminó convirtiéndolo en uno de los objetivos prioritarios de la nueva estrategia de seguridad del Gobierno.

Un golpe de alto impacto para la estrategia de seguridad

La muerte de Bendito Menor fue presentada por el Gobierno como uno de sus primeros golpes de alto impacto contra los principales cabecillas de organizaciones criminales y grupos armados.

El caso también se convirtió en un símbolo de la nueva ofensiva de seguridad, basada en operaciones contra objetivos de alto valor y en el fortalecimiento de las capacidades de inteligencia y de las unidades especializadas.

Sin embargo, expertos y analistas han advertido históricamente que la caída de un cabecilla no significa necesariamente la desaparición de la estructura criminal. La muerte de un líder puede abrir disputas internas o acelerar la aparición de nuevos mandos.

Tras el operativo, la atención de las autoridades se concentró en otros integrantes de la estructura, entre ellos alias Pinocho, identificado en distintos informes como una de las figuras principales de Los Pachencas, así como posibles reemplazos dentro de la organización.

La historia detrás de las imágenes

La caída de alias Bendito Menor y La Bebecita no fue, según la información conocida hasta ahora, el resultado de una ubicación casual. Detrás hubo un proceso de seguimiento que combinó vigilancia sobre el terreno, infiltración, fuentes humanas, monitoreo de vehículos y herramientas tecnológicas.

Las ocho fotografías conocidas permiten poner rostro a ese proceso: los recorridos por la Alta Guajira, la camioneta bajo seguimiento, los escoltas, los desplazamientos de La Bebecita y el cerco que, poco a poco, se fue cerrando hasta llegar a Riohacha.

El 4 de septiembre de 2026, la cacería terminó en una vivienda del barrio Los Olivos. Cuatro personas murieron durante la operación y uno de los cabecillas criminales más buscados de la región Caribe quedó fuera de la estructura que, según las autoridades, ayudaba a liderar.

Ahora, el interrogante se traslada a lo que ocurrirá dentro de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y quién intentará ocupar el espacio que dejó Bendito Menor en una región donde el control territorial, las rutas ilegales y las disputas entre estructuras armadas continúan siendo parte central del conflicto.