Henry Meléndez tiene 41 años y una historia que parece sacada de una película del fútbol latinoamericano. Era coordinador de la cantera del Caracas FC cuando Fernando Aristeguieta renunció abruptamente en abril para unirse al cuerpo técnico de la Selección de Venezuela, dejando al equipo sin entrenador en plena Copa Sudamericana. Meléndez, que ya había cumplido tres interinatos en el club en los últimos cuatro años, asumió el cargo de urgencia y en lugar de ser una solución temporal se convirtió en el artífice del logro más grande del Caracas en años: terminar segundo en el Grupo E superando a Racing de Argentina, uno de los grandes del fútbol argentino. La directiva avileña reconoció el mérito y lo ratificó como técnico oficial hasta diciembre de 2026.

Lo que hace especialmente admirable la historia de Meléndez es que es un técnico hecho completamente dentro del Caracas FC: conoce a cada jugador desde las categorías menores, entiende la cultura del club y tiene la confianza de un vestuario que lo respeta no por su nombre sino por lo que ha demostrado en los pocos meses que lleva al mando. Esta noche en El Campín de Bogotá disputa su primer partido oficial como técnico titular del Caracas en una competencia internacional, precisamente el desafío más grande que ha enfrentado en su corta carrera como entrenador principal. Para Meléndez, un caraqueño de 41 años que construyó su carrera en la sombra del fútbol venezolano, esta noche en Colombia es la oportunidad de demostrar que los técnicos formados en casa también pueden competir en los escenarios más exigentes del continente.