Según reportes recientes sobre la reorganización del poder en Venezuela bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez, el hijo de Nicolás Maduro, Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, ha ganado protagonismo dentro del oficialismo y recibió nuevas responsabilidades políticas. Fuentes cercanas al chavismo señalan que se ha convertido en una figura clave de enlace entre la nueva administración y los sectores leales al expresidente Nicolás Maduro. Además de continuar como diputado de la Asamblea Nacional y dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Maduro Guerra ha asumido un papel más visible en la estructura de apoyo al gobierno de Rodríguez, participando en decisiones políticas y en la articulación de la unidad interna del chavismo tras la crisis generada por la salida de su padre del poder. Durante la juramentación de Delcy Rodríguez, Maduro Guerra expresó públicamente su respaldo “incondicional” a la mandataria encargada y prometió trabajar por la estabilidad del país, lo que fue interpretado como una señal de confianza y de su creciente influencia dentro del nuevo esquema de gobierno. En resumen, el “poderoso nuevo encargo” de Nicolás Maduro Guerra consiste en convertirse en una de las principales figuras de apoyo político y coordinación dentro del gobierno de Delcy Rodríguez, consolidándose como uno de los dirigentes jóvenes con mayor peso en la nueva etapa del chavismo.