La Tribu Pijao recibe a Oliveros con respeto pero sin la euforia que se merece un nuevo proyecto

El anuncio de Sebastián Oliveros como nuevo técnico del Deportes Tolima generó en la hinchada una reacción tibia pero no negativa, muy diferente al vendaval de indignación que dejó la salida de Lucas González. Los aficionados ibaguereños, todavía con la herida abierta por la traición del técnico anterior, recibieron la noticia con una mezcla de resignación y expectativa cautelosa. Muchos en redes sociales hubieran preferido un nombre más conocido y cercano al club, como Alberto Gamero, quien dirigió al Tolima en dos ciclos anteriores y ganó dos títulos, pero las diferencias económicas lo dejaron fuera de la negociación y Oliveros se impuso como la apuesta de la directiva.

Lo que sí generó una reacción positiva en la Tribu fue la presencia de Iván Champeta Velásquez en el cuerpo técnico, un exjugador del Vinotinto muy querido en Ibagué que conoce el ADN del club desde adentro y que representa un puente entre la historia del Tolima y este nuevo proceso. La pretemporada arrancó en la fecha prevista en el complejo de San Gabriel, lo que transmitió tranquilidad institucional a una hinchada que necesitaba ver que el club reaccionaba con seriedad y sin improvisaciones. Oliveros tiene hasta el 25 de julio, fecha del debut ante Junior, para convencer a una afición que aún no lo conoce pero que está dispuesta a darle una oportunidad si demuestra que viene a construir algo grande en tierra firme.