El Globo volvió al ruedo con carácter y le dio tres puntos de oro a su proyecto del Clausura

Huracán demostró en el Tomás Adolfo Ducó que llega al segundo semestre con la mentalidad de un equipo que sabe exactamente lo que quiere: clasificar a la Copa Sudamericana 2027 y darle a su hinchada la ilusión de un torneo internacional que hace años no disfrutan. El partido ante Banfield fue el reflejo perfecto de la identidad que Diego Martínez le imprimió al Globo: presión alta, mucho movimiento por las bandas con Gil y Cortés generando peligro constantemente, y la paciencia para esperar el momento preciso sin desesperarse cuando el gol no llegaba en el primer tiempo. Jordy Caicedo fue la recompensa de esa insistencia: el ecuatoriano apareció en el segundo palo al minuto 20 del complemento y definió con la frialdad del delantero que sabe que ese es su momento.

Lo que más ilusiona del arranque de Huracán es la posición en la tabla anual y lo cerca que está del objetivo: 25 puntos en el undécimo lugar y a solo una unidad de la zona de Copa Sudamericana es una diferencia que puede cerrarse en la segunda fecha. El Globo tiene uno de los planteles más equilibrados de los equipos de mitad de tabla del fútbol argentino, con figuras como Cortés que llegaron con proyección internacional y un técnico que conoce perfectamente cómo sacarle el máximo rendimiento a cada jugador. Este Clausura es la gran oportunidad de Huracán para dar el salto que su proyecto deportivo necesita y esta victoria inaugural es exactamente el comienzo que la hinchada del Globo esperaba.