La emergencia ambiental que atraviesa el departamento no solo afecta bosques, fuentes de agua y ecosistemas. El avance de las llamas también puede comprometer la infraestructura eléctrica y generar interrupciones en el servicio para las comunidades.
Nariño enfrenta una situación que exige atención y prevención. Durante agosto, el departamento ha registrado una preocupante cantidad de incendios forestales, con 149 eventos reportados y hasta 11 incendios activos de manera simultánea, según información conocida por las autoridades departamentales. Ante este escenario fue declarada la Calamidad Pública y la Urgencia Manifiesta, con el propósito de fortalecer la capacidad de respuesta frente a la emergencia.
El fenómeno representa una amenaza para los ecosistemas, las fuentes hídricas y las comunidades, pero existe otro riesgo que pocas veces se observa a primera vista: las llamas pueden acercarse a corredores donde se encuentran redes y estructuras del sistema eléctrico.
Cuando el fuego amenaza la energía
Los incendios de cobertura vegetal pueden avanzar rápidamente dependiendo de las condiciones del terreno, la vegetación, el viento y la disponibilidad de material seco.
Cuando un incendio alcanza zonas próximas a la infraestructura eléctrica, puede afectar postes, conductores y otros elementos de las redes. El calor intenso también puede generar condiciones peligrosas alrededor de las líneas y dificultar el acceso de los equipos encargados de atender una eventual emergencia.
En zonas rurales y de difícil acceso, el riesgo puede ser aún mayor. Una conflagración que inicialmente parece alejada de una población puede avanzar hacia sectores donde existen redes que llevan energía a viviendas, establecimientos, sistemas de bombeo y otras instalaciones esenciales.
Por esta razón, la prevención de incendios forestales también representa una forma de proteger la continuidad de servicios fundamentales para las comunidades.
La situación ya genera preocupación en Nariño
La magnitud de los incendios registrados durante este mes llevó a las autoridades departamentales a activar medidas extraordinarias de respuesta.
Además de los efectos sobre la biodiversidad y las fuentes de agua, las autoridades han advertido sobre impactos en la salud pública y en ecosistemas estratégicos como páramos, bosques protegidos y zonas de nacimiento de agua.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) mantiene un sistema de seguimiento diario a la amenaza de incendios de la cobertura vegetal, con alertas clasificadas en niveles alto, moderado y bajo según variables como precipitaciones, temperaturas y pronósticos.
Esto significa que el riesgo no debe entenderse únicamente como un problema de las autoridades o de los organismos de socorro. La comunidad también cumple un papel determinante para evitar que una pequeña fuente de fuego termine convirtiéndose en una emergencia.
Una quema puede convertirse en una emergencia
En condiciones secas, una práctica aparentemente controlada puede salirse rápidamente de control.
Una quema de residuos vegetales, una fogata abandonada o incluso una fuente de fuego dejada sin supervisión puede iniciar un incendio que, impulsado por el viento, avance hacia zonas de vegetación y eventualmente hacia infraestructura cercana.
Por eso, el llamado es a evitar las quemas, no realizar fogatas en zonas de vegetación y nunca abandonar una fuente de fuego sin asegurarse de que esté completamente apagada.
También es fundamental reportar oportunamente cualquier columna de humo o fuego que pueda representar un riesgo.
¿Qué pasa si un incendio llega cerca de una línea eléctrica?
Una de las principales recomendaciones es no acercarse a las redes eléctricas afectadas por un incendio.
Si el fuego compromete un poste, un conductor o cualquier elemento de la infraestructura eléctrica, la zona puede convertirse en un punto de alto riesgo. Incluso después de que aparentemente se haya extinguido el incendio, la infraestructura podría permanecer en condiciones peligrosas.
La ciudadanía debe evitar manipular cables, postes u otros elementos de la red y permitir que sean los equipos especializados quienes realicen las labores de inspección y recuperación.
Además, si el incendio afecta una zona cercana a una red eléctrica, es importante reportarlo oportunamente para facilitar la coordinación de las acciones de prevención y atención.
Cuidar los bosques también es proteger los servicios
La emergencia por incendios forestales demuestra que los impactos ambientales y los servicios públicos están estrechamente relacionados.
Proteger la vegetación significa también proteger fuentes de agua, viviendas, vías, infraestructura y redes que permiten garantizar servicios esenciales.
Por eso, la advertencia de CEDENAR cobra especial relevancia: mientras sus equipos mantienen el monitoreo de la red eléctrica, la primera barrera de protección continúa estando en manos de la ciudadanía.
Evitar una quema, apagar completamente una fogata y reportar humo sospechoso puede parecer una acción pequeña, pero puede marcar la diferencia entre una alerta controlada y una emergencia de grandes proporciones.
Nariño necesita prevención
El departamento atraviesa un momento que exige responsabilidad colectiva. Con decenas de incendios registrados y varios eventos simultáneos, la prevención se convierte en una herramienta tan importante como la capacidad de respuesta de bomberos, autoridades y equipos técnicos.
El mensaje es claro:
No quemes. No abandones fogatas. No arrojes elementos que puedan iniciar fuego. Reporta cualquier incendio o humo sospechoso y mantente alejado de las redes eléctricas que puedan estar comprometidas.
Porque un incendio forestal no solo consume árboles.
Puede poner en riesgo el agua, los ecosistemas, las viviendas, la infraestructura y la energía que necesitan miles de familias.
En esta emergencia, prevenir también es una manera de proteger a Nariño.
