Los Tres Leones rugen en Atlanta con 60 años de espera y una generación que no quiere saber de límites

Inglaterra llega a la semifinal ante Argentina cargando el peso más grande que puede tener una selección de fútbol: seis décadas sin ganar un Mundial y una afición que ha vivido generación tras generación el mismo ciclo de ilusión y decepción. Desde aquel 30 de julio de 1966 en Wembley, cuando Bobby Moore levantó la Copa ante Alemania Occidental, ningún equipo inglés ha vuelto a tocar ese trofeo dorado. Kane, Bellingham, Saka, Rice y compañía tienen la oportunidad histórica de romper ese maleficio esta tarde en Atlanta y escribir el capítulo más glorioso del fútbol inglés en más de medio siglo, un momento que decenas de millones de personas en todo el Reino Unido están esperando con el corazón en la garganta.

Lo que diferencia a esta generación inglesa de las anteriores es que no tiene complejo de inferioridad ante nadie. Tuchel construyó un equipo que eliminó a México en dieciseisavos, a Bosnia en octavos, a Croacia en cuartos y que ahora se planta ante la campeona del mundo sin miedo y con argumentos reales para ganar. Bellingham y Kane son dos de los seis mejores jugadores de este Mundial, y la profundidad del banquillo inglés es la mayor de cualquier selección que queda en pie. Esta tarde en el Mercedes-Benz Stadium, con todo el peso de la historia encima y una nación paralizada al otro lado del Atlántico, Inglaterra saldrá al campo dispuesta a ir a la guerra por esos 90 minutos que pueden cambiar para siempre la historia del fútbol británico.