Una cámara de seguridad ubicada en Kingsland registró el aterrador momento en que el río Llano se desbordó durante las celebraciones del 4 de julio. En apenas 10 minutos, el agua cubrió por completo una carretera elevada, sorprendiendo a los residentes que observaban la crecida. Inundaciones en Texas dejan más de 80 muertos y niñas desaparecidas.
Las imágenes en timelapse muestran cómo la corriente engulle el asfalto y obliga a las personas a huir del lugar. La grabación fue verificada con imágenes satelitales y mapas de la zona.

El río no dio tregua. Subió con fuerza inusitada, impulsado por lluvias torrenciales que cayeron durante la noche del jueves y madrugada del viernes. Esa misma fuerza terminó arrasando varias zonas del centro de Texas.
Más de 80 muertos y 41 desaparecidos
La cifra de fallecidos por las inundaciones alcanzó las 82 personas. Entre las víctimas se encuentran al menos 28 menores. Las autoridades mantienen la búsqueda de 41 desaparecidos, incluyendo 10 niñas y una consejera de Camp Mystic, un campamento cristiano de verano ubicado a orillas del río Guadalupe.
La corriente se llevó cabañas, árboles, puentes y vehículos. En el condado de Kerr, uno de los más afectados, las aguas subieron más de ocho metros en menos de una hora. Helicópteros, botes y drones recorren el área en busca de sobrevivientes.
“Hay escombros por todas partes. Algunas carreteras son intransitables. Este desastre ha superado todas las capacidades locales”, dijo el gobernador Greg Abbott, quien ordenó evacuaciones y desplegó recursos estatales para el rescate.
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Cambio climático y devastación en la comunidad; Inundaciones en Texas dejan más de 80 muertos y niñas desaparecidas
Los expertos atribuyen la intensidad de las lluvias al cambio climático. La región donde ocurrió la tragedia es conocida como “Flash Flood Alley”, por su alta vulnerabilidad a inundaciones repentinas. El Servicio Meteorológico Nacional alertó sobre nuevas tormentas eléctricas que podrían agravar la situación.
El presidente Donald Trump calificó el evento como una “catástrofe de cada 100 años” y firmó una declaración de emergencia nacional, activando a FEMA y liberando recursos federales.
En Kerrville, epicentro de la tragedia, cientos de personas aún no logran volver a sus casas. La solidaridad comunitaria ha sido vital. Rescatistas, voluntarios y vecinos ayudan a limpiar los escombros y donan alimentos y ropa. “Todo lo que teníamos quedó bajo el agua”, dijo Rafael Villarreal, un comerciante local que perdió su vivienda.

